BRUNO Mi día había ocurrido con cierta dificultad. Me había levantada hasta tarde de la cama luego de haber vivido la peor noche de mi vida. Tan solo cerraba los ojos y veía la escena. Recordar la lluvia, recordar su rostro, recordar... era lo único que me torturaba una y otra vez. Decidí levantarme de la cama, de mal humor y sin muchas ganas de comer. Me di un baño y me cambié, dispuesto a ir hacia la oficina. — No puedes irte sin desayunar —dijo me dijo Francisca detrás de mí al verme decidido a bajar las escaleras con mi saco en la mano. — Francisca, para la hora que es creo que no voy a desayunar —le dije. — Al menos déjame prepararte algo rápido. No quiero que te desmayes acabas de salir del hospital. Si Francisca sabía sobre el hospital era porque David le había dado instruc

