DORIAN "Son mi familia. Es algo que usted jamás entenderá." Esa frase. Esa condenada, simple y letal verdad. Se clavó como un puñal en un lugar que ni yo mismo sabía que existía: ese hueco inmenso, esa helada soledad de una vida hecha de acuerdos y dominio, donde "familia" solo era un término útil en un negocio o el nombre de una vulnerabilidad. Su devoción por esa chusma maloliente era genuina. Tan genuina que ella elegía prostituirse una y otra vez antes de inclinar la cabeza y aceptar lo que yo le ofrecía. Prefería revolcarse en el barro a pisar el mármol de mi palacio. Yo, Dorian Martinelli, con todo mi poder y mi riqueza, era una oferta más repulsiva que la ciénaga para ella. El aire se volvió denso, cargado con el olor a orgullo herido y a rabia fría. Recojo un fragmento del chequ

