Sebastián Después del incidente con Alessandra, Roger y yo fuimos a almorzar y luego a Suesca. Intento despejar mi mente y no pensar en la bella malvada, pero no tengo resultado. Al caer la noche regreso a casa después de la cena. La casa está silenciosa, supongo que mamá sigue molesta, así que trato de subir lo más sigiloso posible, sin embargo, antes de entrar a mi habitación, mamá me detiene. —¿Estas son horas de llegar? — interroga paralizándome. No la vi venir y dejo caer las llaves del auto. —Buenas noches, mamá— respondo girando. — ¿Dónde estuviste? —Expresa cruzándose de brazos — sales por la mañana y te pierdes todo el día, no contestas el celular, me pregunto para qué tienen uno, si nunca contesta las llamadas. —No exageres, mamá. —Una de cada treinta veces me contestas una

