Era de noche en el palacio y antes de ir todos a descansar, Padme susurraría a los oídos de Rodnog para que en unos minutos después, la fuera a ver en la vertiente de agua pura. Efectivamente cuando todos dormían, Rodnog se dirigió a la vertiente y vio a Padme bañándose. -¡Ven mi amor!, esta vez he sido yo quien he deseado que me veas desnuda. -No sé qué decirte Padme, solo puedo expresar que eres muy hermosa y tu cuerpo es parecido a las de las elfas de Arcoluz, eres perfecta. -¿Quieres tocarme Rodnog? -Acércate no tengas miedo, deseo intensamente ser tocada por un hombre por primera vez. Rodnog se acercó a la doncella y ella colocó las manos en sus bustos, él poco a poco la acariciaba. Padme sintió un ardor que superaba todo los placeres terrenales que había degustado. -Amor mío

