Construyen el planetoide rojo

2093 Palabras
La comida se sirvió y luego los bocadillos, fue una deliciosa cena que Rodnog se repitió su plato. Solo faltaba el final para tomar un vino, secretamente Natasha pondría unas gotas de una poción para que el deseo s****l de Rodnog se aumentara. -Natasha te agradezco mucho por la comida, la bebida y los bocadillos, ¡lástima que tus  padres no estén con nosotros! -Es hora de irme, y una vez más gracias por todo querida amiga. -¡Aún no te vayas! Falta tomarnos una copa de vino tinto, de la cosecha de las praderas frondosas de Norbel. -¿Me vas a negar a tomarnos una copa? -Solo una copa Natasha. Ella fue a la cocina y cogiendo el vino, puso tres gotas de la poción en la copa de Rodnog, además se bajó un poco más su camiseta blanca mostrando casi todos sus bustos. -Aquí tienes Rodnog tu copa de vino. -¡Natasha! ¡No te das cuenta que se te notan tus bustos! -Perdón no me había percatado. -“Brindemos mi héroe”. -¡Salud! Rodnog tomó la copa y en cuestión de unos cinco minutos comenzó a tener efecto el brebaje. Se sentía acalorado y sus niveles de testosterona eran altos, sentía que su interior tenía intensos deseos de tocar y ser tocado. Ahora veía con otros ojos a Natasha y le dijo que tenía lindos y grandes bustos. Ella le dijo que si quisiera se lo amostraba completamente todo. Él accedió y ella se sacó toda la camiseta y mostrando todo, Rodnog se abalanzó por un impulso provocado por la poción y degustó de los frutos del edén. Luego continuó quitando toda la ropa de ella e igualmente la de él. Ambos estaban completamente desnudos, era la primera vez de los dos, ambos se sentían muy nerviosos pero a la vez excitados, se entregaron sin límite alguno y la semilla de Rodnog fue regada en el vientre de Natasha. El plan de ella había funcionado, solo esperaba que saliera embarazada y le diera la noticia a su gran amor para proceder a la boda. -Al fin fui tuya mi amor, aunque sea utilizando estos medios, añoraba desde que te conocí vivir esta maravillosa experiencia. -Estoy segura que estaré embarazada y nada podrá hacer mi Rodnog para alejarse de mí. Rodnog después de intimar con Natasha, se fue a la casa confundido sin tener explicación alguna de lo que pasó hace unos momentos atrás. -¿Qué me sucedió?, ¿por qué me entregué de esa manera a Natasha? -Algo me puso en el vino esta chica. -Pero, ¿cómo puedo comprobarlo? -Esperaré que pasen los días para ver qué me dice ella. Cuando ambos fueron a la universidad, Natasha se acercó dándole un beso en la boca, Victorique que estaba con Rodnog, se quedó congelada a ver tal escena. -Hola mi amor, mua, mua, mua. -¡Natasha! Por favor tranquilízate. -Me encantó lo que hicimos ayer. -¿De qué hablas tonta niña?, ¿por qué le besas así? (Victorique) -¿No te dijo mi Rodnog lo que sucedió ayer? -Rodnog, ¡Que hiciste ayer con esa provechosa! -Ehh, pues no sé cómo decírtelo. -O sea, ¿que algo tuviste con ella? -Vamos a clases Victorique antes que sea tarde, el profesor Josefo está a punto de llegar. -¡No me cambies la conversa! ¡Y contéstame lo que te pregunté! -Si él no te va a decir intensa mechuda, yo te lo diré. -Él y yo hicimos el amor en mi casa el día de ayer. -¡No puede ser!, ¡No puede ser!, te revolcaste con esta golfa. De pronto apareció el profesor Josefo interrumpiendo la discusión para decirles que entraran al aula, que la clase estaba a punto de comenzar. Victorique se puso muy airada y más que eso, celosa, ella tenía sentimientos encontrados y no pudo evitar la rabieta que sintió. Natasha se sentía vencedora, mientras que Rodnog permanecía en silencio, la clase fue avanzando y nadie de ellos pronunció palabra alguna. Al salir para sus casas, Natasha le repetía una y otra vez a Rodnog lo bien que habían pasado ayer en la tarde. Victorique no aguantó más y se le abalanzó cogiéndole de los cabellos. Ambas se pelearon y muchos de los estudiantes veían como  se pegaban en el suelo, hasta que llegaron los guardias de la universidad para separarlas. -¡Sucia golfa!, ¿algo has de ver hecho para que te salgas con las tuyas? -Mechuda de cabellos celestes, estás ardida porque tú no pudiste hacer nada con mi Rodnog. -Creo que soy más bonita e inteligente que tú, jaja, jaja, jaja. -¡Idiota!, ¡quiero matarte!, ¡Suélteme! Que quiero arrastrar a esa loca. Hablando uno de los guardias le dijo que se calmara o que si seguía así, se metería en serios problemas con las autoridades. Al final todos se calmaron y se fueron a sus casas, Victorique se iba con lágrimas en los ojos, mientras Natasha con una sonrisa sarcástica de oreja a oreja. Rodnog no sabía qué hacer, ambas la estaban volviendo loco y fue a darse un paseo por los parques centrales de la gran ciudad. Mientras meditaba, la Doctora Bella se le atravesó en el camino y lo vio pensativo y preocupado. Ella se acercó y con una pequeña caricia en su rostro, le consoló. Luego le cogió de las manos y llevándole en su móvil le dejó en su casa si antes decirle: -Mi niño bello, si algo te preocupa yo soy tu consuelo para mimarte y darte muchas caricias. -Gracias Doctora por su ayuda y por dejarme en mi casa. No cabía duda que aquellas hermosas mujeres lucharían entre sí por alcanzar el amor de Rodnog. Dejando atrás a ese cuarteto con sus líos amorosos, desde las estrellas oscuras los señores tenebrosos planearían erigir un poderoso planetoide para cuando esté completa su construcción, se dirijan a la cercanía del mundo de Aradia y proceder a la invasión. En el tétrico y siniestro palacio de Nazgul miles de soldados cuidaban de él, de repente un viento con la fuerza de un huracán y un sonido fuerte y unas olas de fuego grandes, comenzaron a subir por los lados de las paredes y de las ventanas del palacio, quemando todo lo que había en su camino. Las llamas entraron en cada ventana y ocasionaron alabanzas de muchos al unísono. Un sonido maligno se escuchaba, era Lord Nazgul parado de espaldas y encendido en fuego. Pero no se quemaba sino, él fue el que causó el fuego. Él se paraba envuelto en llamas, gozándose de su poder. Cuando Nazgul movía sus brazos, salían de él inmensas bolas de fuego. Los soldados, también se unieron a las carcajadas cuando Nazgul iba recorriendo todos los aposentos de su palacio. “Nazgul se alimenta con la maldad. Él se gloría en el dolor y el sufrimiento y gana poder con eso.” Se observaba a Nazgul cuando una llama roja con borde color n***o creció a su alrededor y vino un viento fuerte que sopló sobre su túnica, la que no se quemó. Un olor a azufre llenaba la atmósfera. Nazgul caminó entre las llamas y éstas no lo podían quemar, se podía escuchar sus carcajadas malignas por todas partes. Cuando Nazgul ascendió en una nube de humo, fue llevando una corriente de fuego hacia la parte alta del palacio. Se lo escuchó diciendo en voz fuerte que todos sus soldados lo adoraran, que él era el señor todopoderoso de las tinieblas. Todos gritaron al unísono y mientras se inclinaban en gesto de adoración a Nazgul, y mientras más le adoraban, mayor era su hambre para que lo adoraran. Los sonidos de adoración eran tan fuertes que hasta las vigas del palacio sonaban con dicho clamor. Nazgul le decía a sus súbditos, -“Ja, ja, este es mi reino, todo me pertenece. Mi reino cubre todos los mundos de las tinieblas y muy pronto Aradia y los reinos celestiales. Finalmente gritó: -“Todo será mío por el resto de la eternidad.” Te derrotaré Luciel y te postrarás ante mi presencia. -Jaja, jaja, jaja. Luego de vanagloriarse y mostrar todo su poder a sus miríadas de soldados, llamó a Mordor para hablar a cerca de un plan que lo tenía guardado en su enfermiza mente. -Mordor, he pensado construir un gran satélite para dirigirnos a Aradia. Una verdadera fortaleza para albergar a millones de guerreros, soldados y miles de naves. -Esta será mi gran obra maestra y deseo que tú junto con Phantom y los comandantes planetarios, me ayuden con esta gran empresa. -Como lo ordenes padre, desde hoy empezaremos con los planos y el modelo para la construcción. -Mordor, esa mega-construcción será llamada, “EL PLANETOIDE DE LA MUERTE”. -Juro que esta vez derrotaremos a nuestros eternos enemigos y seremos los amos y señores de la creación entera. El maquiavélico plan empezó a dar marcha, la finalización del planetoide sería en un máximo de dos años según el tiempo de Aradia, para el año 5.003 sería programada la invasión, tal y como Rodnog vio en su primera visión donde veía que un planetoide rojo que aparecía desde lejos y daba comienzo al fin de los tiempos en Aradia. La diosa Lúthien siempre estaba pendiente en secreto de todos los planes de los poderes de las tinieblas, miró y escuchó con lujo de detalles acerca de la construcción de aquel satélite de la muerte. No tardaría en difundir la noticia a Luciel para que se enterara de los nuevos planes de Nazgul. Al igual que la otra vez, ella se encontraba escondida entre los soldados de Phantom y cuando todo terminó, se tele-transportó con su poderosa magia al reino celestial de Luciel. -¡Luciel!, ¡Luciel! -Mi dama de amor, ¿nuevamente por aquí? -Vengo a decirte de un nuevo plan que tu hermano Nazgul ha orquestado, una abominación nunca antes vista está por construir, un satélite de guerra llamado el planetoide rojo de la muerte. -Este máquina de destrucción ni siquiera en la antigua Gran guerra no se había visto, Nazgul y Mordor están bien seguros que conquistaran la creación entera, confían en que te tendrán postrado y humillado antes sus pies. -La necedad de mi hermano lo ha llevado a la completa locura, él mismo se está buscando su inminente destrucción. -Aunque construya otra de sus malvados monstruos artificiales, él no podrá vencer a la Luz. -Su arrogancia lo hace sentirse seguro de su victoria. ¡Cuán equivocado esta!, si volviera en sí, se sentaría a mi diestra y juntos reináramos en paz y armonía toda esta maravillosa creación. -Su ambición de ser el único en sentarse en el “Gran Trono Blanco de la Gloria” lo ha hecho perder la razón completamente. Lúthien acabando de dialogar con Luciel se fue a su mundo para estar siempre pendiente del cuidado de su adorado Gondor. Ella no se sentía feliz al verse separado de su amado, soñaba que algún día podían volver a estar juntos amándose para siempre. Volaré, por todos los cielos y defenderé, Tu amor por el océano y juraré, Que nada te hará daño sólo bésame que yo a tu lado viviré. El día y la noche solo para ser, Guardián de tus manías, quiero proteger Que tengas cada día esa pasión de ser, De quien me enamoré Cada segundo y minuto que pase, viviré para ti, Tomando en cuenta que yo siempre lo quise así, Contándote historias que te hagan reír… Rodnog desde Aradia sentía una profunda tristeza en su corazón que no se podía explicar, la conexión de ellos ni el tiempo y el espacio los podía separar. En su corazón sentimientos de nostalgia surgían, como que algo o alguien le pensaba con mucha intensidad, luego de unos minutos sintió una cálida paz que lo invadiría completamente. Una voz amable y dulce escucharía en su mente. “Te amo mi niño, continuamente estás en mis pensamientos y corazón”. Una vez que se sintió mejor, fue a la casa de Victorique para explicarle del delicado asunto que había tenido con Natasha. -Toc, toc, toc. -Toc, toc, toc. Nadie respondía. -Toc, toc, toc. Alguien abrió la puerta y era la madre de Victorique para decirle a Rodnog que su hija no se encontraba en casa, que la podría encontrar en los riachuelos de las montañas de Mandor. Le explicó que la vio muy deprimida y triste.
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