Arturi y los mini-droide

2077 Palabras
Era el verano en Aradia y en la universidad iniciarían un nuevo concurso, la construcción de un droide con características especiales. Al ganador y a los finalistas les premiarían con una beca completa de estudios y una mini-nave espacial para que viajasen a cualquiera de los mundos dentro del sistema estelar de Luciel. Victorique fue una de las primeras en inscribirse ya que en su laboratorio tenía guardado al modelo droide llamado “Arturi”. Por otro lado, Natasha se fue a hacer los exámenes médicos para saber si estaba embarazada de Rodnog, la prueba salió negativa y no podía creer que no quedase preñada. Si ella sintió claramente como todo el líquido de la semilla de Rodnog fue regado en sus entrañas, ahora entraría en una profunda depresión y gran enojo que no tardaría en ir a desquitarse con su opositora Victorique. Cuando Victorique llegaba a las afueras de la universidad, Natasha al estaba esperando. -Infeliz greñuda, te he esperado para desquitarme contigo. -De que hablar regalada. -No quedé embarazada de mi gran amor Rodnog, yo me sentía segura que su semilla la regó en mi vientre mientras nos amábamos. -¡Qué te pasa loca!, no tienes porqué contarme tus intimidades con Rodnog. En ese momento él llegaría y viendo la discusión entre las dos se acercó. -¿Qué pasa chicas que desde lejos escucho sus gritos? -Esta infeliz de Natasha anda divulgando sus cosas íntimas que hizo contigo. -¡Natasha!, que es lo que te sucede que andes contando lo que pasó entre los dos. -Cállate Rodnog!, ese tarde cuando nos amábamos en mi cuarto,  yo sentí que me dejabas embarazada y hoy me hice los exámenes y salieron negativo. -Esta greñuda de Victorique con sus malas energías y deseos debió haber interferido con nuestro hijo. En un arranque de ira, Victorique le dio una fuerte bofetada y la pelea se iniciaría. Ambas se revolcaban en el suelo y nadie las podía parar, parecían dos fieras indomables. Hasta que Rodnog y tres compañeros más lograron separarlas mientras seguían insultándose una a la otra. Acabado el lio, entraron al aula de clases y ellas se sentarían a una gran distancia mientras Rodnog permanecía neutral en un lugar intermedio. Llegó el fin de semana y una visita sorpresa tendría Rodnog, la Reina Elentari con Indir lo visitarían por unos instantes para hacerle entrega de una arma muy poderosa que era sumamente custodiada en uno de los lugares secretos de su palacio. Era la gran y legendaria espada “Tenseiga” que Gondor la tenía en su custodia antes de encarnar en la actual Aradia, y que fue donado a Elentari por parte de su padre Luciel. La devota Elfa sabía que debía preparar a Rodnog para sus futuras batallas en contra de los señores oscuros, por esta razón sus visitas a Aradia serían en cierta manera periódicas. -Rin, rin, rin. -Rin, rin, rin. La mamá de Rodnog saldría a ver quien venía a visitarlos, cuando abrió la puerta vio a dos altas mujeres encapuchadas y con una sotana larga. -Sí señoritas ¿en qué puedo ayudarlas? -Venimos a ver a su hijo Rodnog, ¿puede llamarlo? Sorprendida la mamá les respondió: -¿Quiénes son ustedes? -Somos unas amigas de la universidad y hemos venido para estudiar a cerca de un proyecto muy importante. -Hijo mío en la puerta de la casa hay dos extrañas mujeres con unas túnicas celestes, ¿tú sabes quiénes son? -No mamá, en este instante salgo a verlas. Cuando bajó a verlas se pegó la sorprendida al ver a la Reina y a su mano derecha Indir venir a su mundo. -¡Reina mía!, ¿Qué hace una eminencia así por estos mundos inferiores a los vuestros? -Mi Gondor, déjanos entrar a tu casa para hablar a cerca de un tema muy importante. -Pase mi Reina, sea bienvenida. Elentari le explicaba algunas cosas de la vida anterior de Gondor cuando era un semi-dios y gran guerrero, que batallaba con poderes que ahora iban más allá de su limitado entendimiento humano. Que era necesario que fuese entrenado por ellas para prepararlo ya que en un futuro no muy lejano, tendría que volver a pelear esas bravísimas batallas con toda esa maldad. Al final de la conversa, Elentari sacó de debajo de su túnica una espada dorada que resplandecía como la luz del sol, había incrustaciones de una figuras extrañas y su filo era más que los diamantes más refinados. -Mi futuro Rey, esta es la Tenseiga la espada del cual mandoblabas en tus legendarias batallas en contra de Nazgul, Mordor y sus ejércitos. -Mi Reina, ¿tú dices que era un guerrero en mi anterior vida? -El más valiente y gallardo de todos mí Gondor. -¡Si has notado que tu nombre al revés es Gondor! - R O D N O G ponlo al revés y es G O N D O R. -No lo he tomado en cuenta este detalle pero es verdad, mi nombre al revés resulta ser el que fue en mi anterior vida. Tomando la palabra Indir le aclaró que nada es coincidencia y que formaba parte de un gran plan: -Rodnog, todo esto es parte de las leyes universales y nada es por casualidad, si tu madre terrenal eligió ese nombre para ti es porque ya estaba predestinado por los dioses para que te llamen así. -¡Increíble Indir lo que me acabas de decir! -Es hora de marcharnos mi dulce niño, no podemos permanecer mucho tiempo porque la luz del esplendor de nuestros cuerpos no la podremos retener más. (Elentari) -Vendremos a visitarle las veces que sean necesarias para entrenarte en combate de alta envergadura. -Sérë i Laitale (Paz y bendición) Dando un beso en los labios de Rodnog la Reina junto a Indir partieron de regreso a Arcoluz. Ellas mientras iban a lo profundo de las montañas para transportarse en su nave, una luz gloriosa se hizo presente, era Lúthien que con un rostro de enojó se enfrentó a la Reina. -¡Vete de aquí Elentari y deja en paz a mi amor! -¡Vaya sorpresa Lúthien! ¿Qué raro que un ser tan divino como tu venga a estos mundos en plena evolución? -Eso mismo me lo pregunto yo, ¿Qué hace una Reina Elfa de los mundos superiores en un lugar como este? -Eso no te compete Lúthien, tengo mis razones por lo que he venido a Aradia. -No te hagas la desentendida, sé muy bien que has venido por mi Gondor que lamentablemente ahora es un pequeño y frágil mortal. -Por eso estoy aquí para hacerlo poderoso y entrenarlo en las artes y tácticas de guerra. -Veo en tus ojos y noto claramente que lo amas y que quieres que él sea tu futuro Rey en los mundos de Arcoluz. -Tú sabes que él es mío y que por un error de mi parte lo hicieron mortal, pero eso no me quita que lo siga amando. -lo sé Lúthien, pero ahora es otro chico y está en otro cuerpo en una nueva vida y cuando me mira, noto que me desea intensamente así como yo lo deseo. -Saca tu espada y tú escudo Elentari que he venido a derrotarte. -Voz y cuantas diosas más piensan derrotarme. -Me vasto por mi sola para enfrentarte. -La pelea empezó y ambas guerreaban tenazmente, nadie cedía un paso, el choque de las espadas retumbaban por todo la montaña, desde lejos la gente miraba fuertes resplandores que iban y venían. Era una disputa titánica, la velocidad con que se movían era demasiado rápida, bolas de luz salían de las manos de Lúthien mientras Elentari las rechazaba con su escudo hecho de escamas de un dragón. -Un contraataque de Elentari con una soga de fuego la hizo retroceder, pero un pequeño resbalón tuvo la Reina y Lúthien le iba a dar la estocada final, hasta que Indir interfirió y le dio una gran patada en las espaldas pero no causaron efecto. Luego siguió insistiendo para clavarle unas dagas de marfil y uranio que podía herir a Lúthien, y alguien de lo alto descendió, era Luciel que venía a separarlas para que no se sigan matando. Con una voz de trueno el dios se pronunció: -“Elentari, Lúthien e Indir basta”. -No sigan peleando por una causa no justificada, mi hijo Gondor será quien al final decida en su nueva vida con quien ha de estar. -Ustedes que son altísimas excelencias no pueden comportarse como simples niñas mortales que pelean por el amor de un chico. -Vámonos rápido de aquí, que los mortales se están acercando al observar de lejos las luces que centellaban una y otra vez producto del choque de sus espadas y de sus poderes para crear bolas de luz. Este sería una de las peleas que entre ellas dos estarían en disputa. Ahora volviendo con el concurso universitario del invento del droide, Victorique en su laboratorio armaba y ensamblaba a Arturi. No tardó mucho tiempo en completar su nueva obra maestra, el droide era de un color azul con blanco, pequeño de estatura y algo redondo, poseía la inteligencia para almacenar cientos de miles de libros y entender más de 100 idiomas. También podía proyectar imágenes holográficas a millones de kilómetros de distancia, algo que en Aradia las proyecciones holográficas solo llegaban a los cien mil. Por último tenía la capacidad de arreglar todo tipo de tecnología especialmente la espacial. -¡He terminado mi nueva obra maestra!, es hora de ponerte a funcionar. -Piri, piri, piri. -Me llamo Arturi, son droide modelo 0001-01 creado por la científica Victorique. -Yo soy tu creadora Arturi, desde hoy en adelante serás mi más leal amigo. -Piri, piri, piri. Victorique hizo todas las pruebas y Arturi funcionaba perfectamente bien, más la ambición de ella iría para más lejos. Con el modelo original para construir a Arturi, ella haría varios droide más pero de menor tamaño y con el 45 por ciento de todas las capacidades y cualidades de Arturi. Ella traería a Rodnog para mostrarle su nuevo invento y mientras él se bañaba, ella lo tele-transportó en segundos, cuando ella lo vio desnudo se quedó contemplando su intimidad y su cuerpo en buen estado. -Rodnog, lo tienes bonito esa cosa que tienes colgada entre tus piernas. -¡Victorique!, ¡Qué imprudente que eres!, tienes que comunicarte primero para saber que estoy haciendo y en donde para que me tele-transportes para tu laboratorio. -Perdón pero tengo que contarte una buena noticia. -Primero pásame una toalla para taparme mi cuerpo.  -He acabado el droide para el concurso de la universidad, te lo presento se llama Arturi. -Habla Arturi y saluda a mi amigo. -Piri, piri, piri. -Soy Arturi y saludo al amigo de Victorique. -Hola pequeño amigo. -¿Puedo ayudarte en algo?, poseo 200.000 libros en mi memoria. -Gracias Arturi pero será en otro momento. -Sigo sorprendido en tus inventos Victorique, eres sensacional, pienso que con Arturi ganarás sin duda alguna el concurso. -Rodnog, tengo otros modelos replicados de Arturi pero de menor rango y capacidades. -¿Más droides? -Es que tengo el presentimiento que en un futuro no muy lejano los vamos a utilizar y nos van a hacer de mucha ayuda. -¿Quizá para la guerra que está por venir en Aradia?, Victorique. -Si Rodnog, con el tiempo que nos reste voy a construir todos lo que sean posible y equiparlos con armas de rayos láser. -¿Y el dinero para que construyas a todos esos droides? -Tengo que ganar el concurso en la universidad para vender la mini-nave espacial y sacar de allí los fondos suficientes para el emprendimiento. Con plena certeza, Victorique ganó el concurso sin mayores problemas y como le dijo a Rodnog, ella vendió a un buen precio la mini-nave espacial y con ese dinero, se financió para la construcción de un lugar mucho más grande que su sótano y para comprar todas las piezas que necesitaba para ensamblar a los droides. La gran obra empezó y Victorique en compañía de Rodnog y Arturi trabajaban en la elaboración de los droides, miles de ellos fueron ensamblados y un pequeño ejército acababa de ser creado. Victorique se sentía orgullosa de ver su gran obra maestra finalizaba, en tanto sus amigos eran llenos de asombro y alegría por las maravillas de este chica de apenas 19 años de edad.
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