Esteban Ver sus mejillas acaloradas sin duda era la mejor vista de todas, me había molestado llegar a la habitación y no ver sus cosas ahí, no podía entender porque después de lo que pasó anoche ella no guardaba su ropa en mi habitación. La quería permanente. Sabía que la casa tenía un ambiente bastante rústico y masculino —mi habitación era peor —mi madre no había querido tocar mucho porque decía que era mi hogar, la casa de ella estaba unos metros más allá, varios, tenías que llegar sí o sí en auto, pero eso era lo de menos, yo había decidido que ellas vivieran conmigo. Después de todo lo ocurrido, me negaba a dejarlas solas en aquella casa, porque tenía la sensación de que cuando menos lo esperara, la vida me las iba a arrebatar y me negaba a perderme los recuerdos con ella. Yo que

