Lola Hacía mucho que no me despertaba con alguien acostado al lado mío, por lo general siempre me despertaban los besos de mis hijos, quizás alguna que otra caricia de mi amiga o Marcelo cuando sabían que había tenido una mala noche y lloraba de más. Ahora, mientras me removía entre sus brazos, no podía evitar pensar en que al final la vida me había quitado algunas cosas, pero también había traído otras, a mí me trajo mis hijos y un hombre que me observaba con fascinación aun cuando apenas me conocía. No podía creer lo que había pasado con su pareja, era horrible, espantoso, apenas podía creer que alguna persona se prestará para hacer algo como eso, era inaceptable, porque hablamos de una familia, de los padres, de gente grande que podía sufrir a causa de nuestras acciones, gente que ha

