Zafiro y Orlecius escondieron el tesoro real, ambos eran intensamente buscados por los hombres de Alhena y era cosa de horas para que los encontraran - ¿Vas a ver a tu amada? - ¡Me muero por verla! pero tengo miedo de que nos sigan y la encuentren - ¡Tienes razón! - ¡No puedo ponerla en riesgo! sobre todo ahora que lleva a nuestro hijo en su vientre - Zafiro, te aconsejo que vayas a verla, no sabemos qué pueda suceder, siento que los soldados vienen por nosotros - ¿Qué dices? - ¡Así es! tienes pocas horas para verla, ¡hazlo! - Pero... - ¡Hazlo! o te vas a arrepentir, será breve, pero al menos la habrás visto, te acompaño Zafiro decidió hacer caso a su amigo, Orlecius aparte de tener una vista aguda, también tenía un fuerte sexto sentido de ver más allá, era muy tarde, de madruga

