CAPÍTULO VEINTICINCO Ceres iba a toda prisa detrás de Estefanía, siguiendo los túneles a pesar de que apenas podía ver ahora sin la antorcha de su hermano. La necesidad de ver que Estefanía era castigada por todo lo que había hecho la empujaba a seguir. No iba a escapar de esto sin pagar un precio, como parecía que había escapado de tantas cosas en su vida. Ceres sentía el peso de las espadas en sus manos. Estefanía había matado a mucha gente. Los había asesinado para guardar secretos y para hacer daño a Ceres, para hacerse con el poder y para aferrarse a él. De cualquier punto de vista, merecía la muerte. Ceres vio la luz del sol más adelante y corrió hacia ella. Si Estefanía salía al exterior, habría muchas direcciones que podía tomar. Puede que Ceres se moviera más rápido que ella, p

