Roger era un amante misterioso que desaparecía por días y Sara no sabía nada de él. Por otra parte, había surgido un amor inmenso en el corazón de Sara y ¿por qué no? en el corazón de él...
Esa noche ella llegó a su casa y encontró en su cama un pequeño libro escrito por Sofía Reynoso y se titulaba "El Ángel que bailaba con el Diablo". Había una nota escrita: "Amada mía, eres mi compañera de baile eterna, el ángel Anaciel, la bella Anna o la más hermosa de todas reunida en Sara"
Sara ni siquiera se cambió de ropa, comenzó a leerlo rápidamente. Ese libro llegó de forma extraña y su madre ¡Nada le había comentado!
Había una vez una hermosa y curiosa ángel que bajaba a la tierra de los humanos para espiarlos, su nombre era Anaciel. Ella amaba su música, bailes y fiestas, ya que en el paraíso aquellas actividades mundanas estaban prohibidas. Moría de ganas de participar de uno de esos festejos, pero al no poder ocultar sus alas observaba a aquel pueblo desde la oscuridad del bosque que estaba junto a él.
Así, esperaba a que la música comenzara y bailaba en soledad entre medio de aquellos árboles. Un día fue descubierta por un demonio que también visitaba la tierra en busca de diversión, pero no era cualquier demonio, este era un príncipe, un Diablo llamado Noré.
}A él le entretenía verla bailar, le parecía graciosa y muy bella. Como todo Diablo era un maestro del engaño y por ende podía tomar la forma que él quisiera, así que se transformaba en diferentes animales para estar cerca sin que Anaciel lo notase, hasta el momento en que decidió hacerse presente ante ella.
Le confesó que hacía un tiempo la observaba en secreto y le preguntó que buscaba en la tierra, ya que sabía que las leyes de los angeles eran más rigurosas y tenían prohibido el contacto con los humanos, no así los demonios que podian hacer y deshacer a su gusto
.Ella tímidamente respondió que amaba las fiestas que hacían pero al no poder participar en ninguna permanecía oculta allí para admirarlos de lejos,fue entonces cuando una idea cruzó la mente de Noré - Yo puedo ir y venir entre los humanos, con mi magia logro cambiar mi apariencia.
Si lo deseas puedo hacer lo mismo contigo - le propuso.- ¿Por qué me ayudarías?, ¿Qué esperas a cambio? - desconfió ella.- Que bailes conmigo, ¿Es mucho pedir? - sonrió él..Anaciel no podía evitar dudar, desde pequeña le habían enseñado que no debía confiar en los demonios, que eran seres malos, pero su deseo de poder participar en una de esas fiestas era tan grande que decidió aceptar su propuesta.
Así el diablo usó su magia, ocultó las alas de ella y cambió su color de cabello, luego hizo lo mismo sobre él para desaparecer sus cuernos y cambiar sus rasgos. Anaciel estaba sorprendida, nunca había visto una habilidad así, definitivamente él era un ser poderoso.
Noré la tomó de la mano y la llevó hasta el pueblo, la ansiedad se iba haciendo cada vez más fuerte en el pecho de ella.Al llegar pudo descubrir que aquella música provenía de una alegre taberna cuyos clientes siempre estaban dispuestos a celebrar.
Ella no podía ocultar el brillo en sus ojos y él, galante, la invitó a bailar- Pero... ¿ y si no puedo hacerlo bien?...- dudó Anaciel.- Sólo déjate llevar...- le susurró Noré mientras con el brazo derecho tomabasu cintura, y con la izquierda su delicada mano. Decidió hacerle caso y se dejó guiar por aquel misterioso demonio que la miraba a los ojos de forma seductora. Ella no ocultaba su alegría, sus movimientos fluían perfectos con los de él, no tardaron en llamar la atención de los asiduos.
Quienes los rodearon y les aplaudían. Ella estaba muy contenta. Y cerraron la noche con un beso. Así siguieron por unos días...
- Espera, ¿Acaso no me darás nada a cambio por lo de hoy? - dijo con una sonrisa seductora, .Anaciel lo miró en silencio por un momento y se acercó tímidamente hacia él,
Noré no entendía que pretendía hacer hasta que vio que ella lentamente cerró sus ojos y quedó de pie frente a él, como esperando a que la besara igual que la noche anterior. Ese gesto inocente terminó de robar por completo el corazón del Diablo, quien no desaprovechó la oportunidad para besarla dulcemente mientras la rodeaba con sus brazos.
Así fue como inicio aquella historia de amor prohibido, que echaba raíces en la tierra de los humanos.Con el paso del tiempo aquellos sentimientos se fortalecieron más, a su lado aquel Diablo aprendió lo que era amar, y ella comprendió que nunca debía dejarse guiar por lo que otros pudiesen asegurar, ya que sólo con sus propios ojos debía ver para poder juzgar.
Era su mayor secreto, nadie podía saber de su amor, sus encuentros en el mundo humano eran puro romance y pasión.Ella amaba su rebeldía y desparpajo, y él su dulzura y alegría.
Podían entregar el corazón en las manos del otro sin dudar, pero por más cuidadosos que fuesen sabían que en algún momento alguien de sus mundos podría descubrirlos, así que vivían su relación como si no hubiese un mañana, llegando incluso a hacer el amor una noche que se hospedaron en el pueblo.No sabían que sería de ellos en un futuro, pero decidieron dejarse llevar porsus sentimientos, hasta que aquello tan temido por Noré ocurrió... esa noche,simplemente, Anaciel no llegó...
Él la esperó nervioso en aquel bosque, pero nunca apareció, y así varios días más. El Diablo se sentía morir por dentro, necesitaba saber que había ocurrido con su amada pero no quería iniciar un conflicto con los ángeles, necesitaba pensar claramente las cosas, hasta que finalmente ella un día regresó a él.
Allí le contó que sus superiores la habían descubierto, pero que creían que mantenía una relación con un humano, como castigo por ello la encerraron por unos días para que reflexionase, pero en cuanto pudo nuevamente escapó.
Noré sabía que los ángeles eran muy rigurosos con quienes rompían las normas y que los próximos castigos sólo serían peores. A él nada le ocurriría, pues en su mundo era un príncipe y se hacía su voluntad, pero la peor parte la llevaría ella y no podría hacer nada para salvarla pues su límite era entrar en guerra con ellos.
Aquella situación despertaba toda la furia del Diablo pero Anaciel con su dulzura lograba aplacarlo diciendo que podía soportarlo. Esa noche le pidió que no pensase en nada más que amarla y Noré respeto cada uno de sus deseos.
Cuando llegó el momento de despedirse - No te vayas, quédate aquí conmigo. Si regresas ahora a tu mundo temo no volver a verte...- le pidió él.- Te prometo que pase lo que pase regresaré... por favor espérame aquí mañana... - respondió ella mientras acariciaba su mejilla y se marchó.
Al otro día regresó, Noré había borrado de su memoria todo recuerdo... Ella encontró un ave hermosa...-me siento un poco extraña hablando con un ave - sonrió ella.Se sentó en las raíces de un árbol a admirar las luces lejanas del pueblo, y entre suspiros continuó - Me gusta venir aquí, pero también me hace sentir sola...
A veces siento que estoy buscando algo que perdí en este lugar... pero ni siquiera sé que es... sólo es una sensación... Noré estaba sorprendido, era la primera vez en todo ese tiempo que la oía pensar en voz alta.- Tal vez debería darte un nombre, mmm... No... Nor... Noré!, es un lindo nombre aunque un poco extraño je, je - - A veces viene a mi cabeza,seguro debo haberlo leído en algún lado... bueno debo irme, pero seguro te veré de nuevo mañana - terminó mientras lo dejaba sujeto a una rama
- Adiós pequeño - se despidió con una sonrisa y finalmente volvió al paraíso.Noré sintió que su corazón se detenía, necesitaba quedarse un momento quieto para ordenar sus pensamientos, ¿Era posible que Anaciel pudiese recordarlo?
Sentía como si estuviese a punto de tomar su mano pero por apenas unos centímetros no lo lograba.¿Qué debía hacer ahora?, ¿Cómo podía presentarse nuevamente ante ella?,¿Qué había cambiado en la situación?, ¿Podrían estar juntos?, todas esas preguntas giraban en su mente y lo llenaban de dudas.