La noche se cernía sobre la ciudad mientras se recostaba en la cama, debatiéndose entre la esperanza y el miedo. ¿Debería arriesgarse y confiar? ¿Debería convertirse en su amante? Con el corazón apretujado, Adeline decidió que debía detenerse. No podía causarle daño a un tercero. Sin embargo, aquello era más fácil pensarlo que hacerlo. Y así fue como la noche siguiente, Adeline se encontró alistándose para asistir a su cita secreta. Se sentía nerviosa por el vestido que había elegido. El suave tejido se ajustaba a sus curvas, y los detalles bordados en el escote le daban un toque elegante. Pero aun así, su barriga seguía siendo el problema, no dejaba de mostrarse ancha y regordeta. —Nada me queda bien—murmuró con el deseo de cancelar la invitación. Pero a quien trataba de engañar, so

