—Lo siento mucho, Daniela —dije, sintiendo que las lágrimas amenazaban con volver. —Jamás fue mi intención que tuvieras ese accidente. Jamás quise que terminaras así. —Lo único que tú querías era hacerme abortar —me dijo, girándose para clavarme una mirada llena de un dolor tan puro que me hizo retroceder. —Y al final de una forma u otra eso fue lo que pasó. Conseguiste lo que querías, Juez Stone. Felicidades. —¡No es verdad! —exclamé con desesperación. —Jamás hubiese querido que te pasara algo. Solo estaba aterrado, Daniela. Sentí miedo, un miedo que no supe manejar, pero al final... al final yo jamás hubiese hecho nada contra ti o contra ese bebé. No me dejes como un asesino en tu memoria, por favor. Daniela se quedó asombrada al ver mi cara y por primera vez en nuestra relación, no

