A la mañana siguiente en el desayuno, Rhys se encontraba en la misma mesa con Faith. Ella estaba leyendo el mismo libro del día anterior, mientras él se preguntaba por qué le gustaba leer en lugar de vivir esas aventuras que tanto amaba leer. Y una vez que los dejaron solos en la mesa, Rhys cortó la fruta y tamborileó la mesa. Faith parecía ignorar que él estaba en la mesa con ella, como si realmente fuese el fantasma que molestaba en las noches. A Rhys no le gustaba cuando era ignorado. Por años estuvo acostumbrado a ser el centro de atención, a conseguir lo que quería, y que una mujer del ímpetu y la belleza de Faith lo ignorase, era como un golpe a su ego y al machismo que internamente tenía. Faith quería terminar el libro pronto, para enfocarse en uno nuevo. odiar dejar los libros a

