Enzo no solo no aceptaba que ella lo dejase, sino que no le entraba en la cabeza que ella eligiera a alguien más por encima de él, y menos si la persona que él pensaba, era su propio hermano. —¿Estás terminando conmigo en un restaurante? —indagó él. Margot se sentía incomoda de que su acalorada conversación se hacía presente en la cena de los demás. No fue del todo una buena idea que lo invitara a cenar, pero de otra forma, él habría pensado que ella lo invitaba a coger, entonces las cosas debían quedar claras. —Estoy terminando contigo porque no me quieres a tu lado, y solo me tratas como tu muñeca personal a la que incluso le quieres cambiar el color del cabello —respondió ella—. Quiero más, Enzo, y no me lo das. Solo me das dos horas de tu tiempo cuando puedes y quieres, y no te im

