Los labios de Enzo estaban alrededor del clítoris de Margot. Su rasposa lengua y sus filosos dientes se encargaron de lamer, mordisquear y despertar a su novia esa mañana antes de separarse para ir al trabajo y la universidad. El cuerpo desnudo de Margot se retorcía en la cama y su espaldar se curveaba con cada lamida fogosa y áspera de su novio sobre su clítoris palpitante a medida que sorbía su humedad y la hacía llegar al orgasmo. Margot sintió como el largo cabello rubio le rozaba los pezones endurecidos y calentaba su espalda mientras ella se enderezaba y tiraba del cabello de Enzo. Él estaba sumido entre sus muslos como un esclavo s****l, devorándola, llevándola al aire, haciéndola tirar duramente de su cabello y que su cintura se meneara sobre su boca ardiente. Quería que su lengua

