—¿Por qué estamos aquí? —le preguntó Margot a Theo. Theo la había llevado hasta una azotea donde siempre mantenían luces y muchísimas rosas. Estaban en Berlín, siendo el último lugar que visitarían. Comenzó en Hungría donde se quedaron cuatro días antes de irse en tren a Budapest. De allí volaron a Venecia, y finalmente terminaron en Berlín. Pasaron por Múnich y Austria, pero fueron cortos, antes de llegar a su destino. Margot estaba extasiada de conocer todos esos lugares. Fueron al museo, pasearon en bicicletas, fueron a las playas, subieron a los teleféricos, escalaron y fueron a una competencia de paintball. Cenaron dos noches en un restaurante elevado que quedaba a mil metros del suelo. Los sujetaron con un arnés, y les dieron una mesa de cristal desde donde se veía la ciudad. Fuer

