Esa misma noche, en el apartamento de Enzo, aun los globos estaban inflados en las sillas y el pastel enfriándose sobre la mesa. Cuando Theo y Margot se fueron, Enzo quedó pensando en su aptitud de esa noche. Pensó quién realmente era el culpable, si él por obviar contarle a Margot de su hermano, si Theo por suponer que la sorpresa era para él, o Margot por no ver a Theo cuando entró a la puerta y pensar que era Enzo. La respuesta estuvo más que clara para Enzo cuando comenzó a unir los puntos. Su hermano no sabía que ella estaría en el apartamento, y Margot desconocía la existencia de Theo. Enzo no sabía que ella le tendría una sorpresa, y tampoco imaginó que sería justamente esa noche. Enzo comenzó a despejar la variante, y de todo lo que podía culpar a Theo, solo era responsable por c

