Pensé que encontré una manera o una salida. Así que supongo que tengo que quedarme ahora. Oh, espero que algún día salir de aquí
Incluso si lleva toda la noche o cien años. Necesito un lugar para esconderme, pero no puedo encontrar uno cerca. Quiero sentirme viva, afuera no puedo luchar contra mi miedo. ¿No es encantador estar completamente sola? Corazón de vidrio, mi mente de piedra. Hazme pedazos, piel y huesos.
La soledad de este cuarto cada vez me enloquece, me siento cada vez más débil, más impotente, mi mente me traiciona y no sé qué hacer. Solo vivo de vagar entre recuerdos y estar pendiente al amanecer. Aunque este no sirva de nada.
Mientras lucho contra mi pensar y mis motivaciones de vida, pienso ¿Esto valdrá la pena? ¿tanto sufrir vale la pena?
Por más que intente, no puedo salir de este hoyo emocional.
//
Otra vez, me levanto. Me baño. Me visto. Desayuno y vuelvo otra vez a la habitación y el ciclo se repite una y otra y otra vez, un ciclo sin fin. Mientras los días pasan, mi mente se deteriora más en el dolor.
Mientras desayuno, rebeca está leyendo un libro y al mismo tiempo, escribiendo en una laptop.
—Se que me estas mirando —Dijo riéndose —Estoy estudiando.
—Que bien —Dije cortando la conversación sin más.
—¿Cómo te sientes hoy? —Dijo un tanto incomoda por mi reacción.
—Estoy bien —Dije irónica.
—Me encanta que mientas, es un gran avance para como estabas —Dijo sonriéndome —Estas pasando por un mal momento y sabes que tienes mi apoyo incondicional Danna. Pero no sé cómo lo haré si no me dejas ayudarte.
—¿Y dime? ¿Has visitado a tu novio? —Dije cambiando de tema rápidamente —¿A tu familia?
—Bueno, lo intenté hacer, fui allá con Scarlette una tarde de estas, noté que todos se habían conformado con la vaga noticia de que me había ido bien lejos con otro hombre. Mi novio esta con otra, justo con la chica que “no era nada” Las cosas nunca son como parecen ¿No crees? —Dijo mientras escribía —Aun así, pues estoy conforme aquí y estoy siendo feliz. Me diste una vida mejor, quien lo diría —Dijo mirándome con cariño.
—Pues, de nada. Es bueno saber que te has sabido levantar de esta situación.
—Quisiera que hagas lo mismo —Dijo anhelando una respuesta de mi parte —Deja que te ayudemos, por favor.
—Solo… déjalo. No necesito ayuda, no necesito nada, solo quiero morirme en paz con mi dolor. Ya estoy lo bástate sumergida en esto como para salir —Me levanté un tanto incomoda del comedor.
Rebeca iba a decir algo pero se mantuvo en silencio. Fui de nuevo a mi habitación y ahí, me senté frente a mi ordenador, esperando ver si podía distraer mis pensamientos con una que otra cosa.
Ahí, en el ordenador miré que había bastantes fotos de vosotros. Y la foto de escritorio eran nosotros cinco; Vicente, los chicos, yo…
No sé cuántas horas dura observando esta foto pero mientras más miraba, más me deprimía emocional. Pero que le podemos hacer ya no está acá, sólo queda pensar.
Mientras estoy en la silla, mientras pasa el tiempo, mi mente se llena de pensamientos caóticos y circundantes, pienso ¿Para qué sirve la vida entonces? ¿Puedo ser una persona normal algún día?
Yo misma no entiendo estos sentimientos. Yo tampoco entiendo el dolor que siento. No entiendo por qué tanto dolor. No puedo dejar de pensar, dejar de lamentarme, si pueda haber actuado diferente, tal vez todo hubiera estado distinto, para que no hubiera sucedido esto.
Tal vez y solamente tal vez hubiera sido excelente que estemos juntos, pero no así, no fue así, nunca pasó. Y nunca pasará claro estas cosas porque ya no está.
Solamente queríamos estar juntos. No lo quisiste así y no me dijiste nada. Simplemente te fuiste. Y no sé cuánto tiempo ha pasado desde que me he sentado acá. Solamente sé que pasan los meses. Llega Navidad, nieva, deja de nevar, empieza la primavera y no estás aquí. Por más que han pasado estas estaciones, aun no logro olvidarte.
Si eres lo que le daba sentido a mi vida. ¿Cómo quieres que te olvide?
¿Entonces? Hasta aquí quedará todo. Todo estará así.
Tengo meses sin salir. Así que ahora después de las fiestas, es primavera y pronto será verano. Creo que ¿Debería de salir ahora? Salgo de mi habitación. Veo las chicas que están limpiando la cocina.
—Hola —Dije un poco tímida.
—Por fin saliste de esa habitación —Dijo Scarlette —ven, siéntate.
—Sí pues. Tenía un poco de hambre —Le sonreí.
Agarré un plato de comida que había ahí. Le di una probada y al instante este me cayó mal y me dio náuseas. Un asco, no entiendo, he intentado comer y aun no puedo dejar de sentir nauseas, que caótico esto.
Creo que dejaré de comer.
—¿No crees que deberías de hacer ejercicio ya? Digo, te veo mucho más delgada —Dijo Scarlette mientras se acercaba a mí.
—Estoy igual que siempre, no jodas —Bufé cansada.
—No creo, te estas poniendo esquelética —Dijo Rebeca mirándome.
No les estaba creyendo, de seguro era una estrategia para que pueda comer. Pero pasé por el espejo de la sala y ahí me di cuenta la realidad. De verdad me estaba poniendo esquelética. Mis brazos no tenían los normales músculo de siempre. Y ya no tenía cuadritos, al contrario, se me veían las costillas y mi cara. En mi cuello se estaban viendo bastante delgados. Creo que. De verdad, ya toqué fondo, pero no sé cómo salir. Eso es una Pendejada.
Me senté en el sofá a descansar un rato y cerrar los ojos. Para, pues, poder internalizar un poco muy. Pensar un poco en quería ahora. Creo que no haría nada. Ya estamos cerca de cumplir un año de su muerte y no he podido superarlo.
Scarlette Me miraba. Como un poco de preocupación.
—Iremos a Dominicana este fin de semana. Si te interesa, claro.
—¿A qué se debe esa visita?
—Pues tenemos una que otra vuelta e iremos a remodelar la tumba de Vicente. Lo enterramos en la sierra de Bahoruco, donde le encantaba estar. Y creo que antes del año sería bueno hacer una remodelación y hacerle un homenaje ya que ahora estamos bien. Una pequeña despedida.
Despedirme de él. Creo que no será posible, pero. Tal vez sea un modo de déjalo ir a ver si puedo.
No le presté los homenajes suficientes, ya que no pude, no tuve la valentía de estar cuando lo estaban enterrando. Estaba llorando en la habitación y perdida en mis pensamientos, simplemente no pude.
Supongo que tenía que llegar a este momento.
//
Ya en el avión. Estábamos cada quien en sus pensamientos. Era sábado. Mis hermanos me miraban con cierta preocupación y yo solamente miraba por la ventana del avión, procurando que todo está bien.
—Por cierto ¿Porque no has ido a ver a José?
—¿Qué pasa con José? —Dije mostrando interés.
—Me dijeron que está un poco complicado de la presión. Tal vez podríamos hacer una visita en lo que estamos allá, también está en Dominicana —Dijo Scarlette.
Tenía bastante sin acordarme de José.
Por más dolor que sentía debería de ir a verlo. Ya que él fue mi primer amor aquí. Creo que lo veré después de bajarme del avión ya que no creo tener valentía suficiente para verlo después de que venga de restaurar la tumba Vicente.
El viaje duró sus cuatro horas normales y nosotros nos desmontamos y nos quedamos en un hotel, pero salimos rápidamente.
Mientras Scarlette me acompañaba al hospital donde se encuentra José, ella lo averiguó en algunas llamadas ya que tiene bastantes contactos y fuimos. Creo que la esposa está ahí y ella me conoce, pero no sé si sabe nuestro pasado. Supongo que no se lo ha dicho algo.
Llegamos al Hospital Central. Aquí, pues notamos claramente de había bastantes pacientes, pero su habitación era la 15. Nos dirigimos rápidamente para allá y afuera de esta habitación, vimos a 3 personas muy curiosas, 3 adultos que estaban esperando. Tenían parecido con José. Puede que sea sus hijos. Había una chica y 2 varones, de los cuales uno se veía más mayor que todos notablemente. La chica era de pelo n***o y el otro parecía el más pequeño de todo eso.
—Buenas tardes. ¿Esta es la habitación de José Pérez?
—Sí ¿quién es usted y por qué lo busca? —Dijo El mayor al parecer.
—Soy una vieja amiga de él y no me queda mucho tiempo acá y supe que él estaba enfermo, por lo tanto, quisiera verlo. Si me lo permiten, claro.
—Mi madre está dentro, pero puede pasar, no hay problema —Dijo la chica.
Asentí y Scarlette entró conmigo. Ahí dentro estaba la mujer de José, que era Florencia. Una chica Camarera que habíamos conocido en una de nuestras tantas citas, pero ella se enamoró de él y yo simplemente le di paso. No sé si le contó todo, pero esperemos que no.
Florencia ahora estaba más adulta claramente hasta los años se le notaba era una mujer adulta no como la chiquilla que vimos en aquel bar. Era prepotente y muy extrovertida. Sin duda ahora se porta como una mujer de hogar de familia.
Me vio con cierta curiosidad, pero al instante me reconoció. José me vio y se alegró de inmediato.
—Bienvenida Danna ¿Te acuerdas de Florencia? —Dijo alegre.
—Como no acordarme—Dije acercándome —Hola Florencia ¿cómo estás? Estás preciosa. Sin duda te sienta bien el paso de los años—Dije un poco nerviosa.
—Hola Danna. A diferencia de ti, pues quién lo diría, aun te ves igual. Aunque claro está todos tenemos nuestras edades. Obviamente. Es increíble que nos volvamos a encontrar después de tantos años—Dijo con una sonrisa en su rostro.
Pensé que iba a estar celosa por el estilo, pero no lo está. Que extraño. José se sentó en la cama y me miró con una gran sonrisa.
—Gracias Florencia —Dije sonriéndole.
—Ahora si me disculpan, voy a salir. Necesito comprar algo en la cafetería, no he comido —Dijo riéndose un poco emocionada.
—Yo te acompaño. No te preocupes, este hospital está bastante amplio —Dijo Scarlette —Aprovecharé y compraré con usted una Soda.
—¿Es tu hija? —dijo mirándome extraña.
—No, es mi hermana —Dije obvia.
Ambas se fueron. Y nos dejaron a nosotros solos.
Inmediatamente abracé a José.
—Te extraño mucho, mi reina. No pensé que vendrías en mi momento de dolor. Los infartos quieren joder,
—Ay. Pues no lo supe nunca, avisas. Si no fuera por Scarlette y Joseph, no hubiera sabido. Tienes que avisarme que te está pasando.
—Pues supe que estaba bastante dolida por la muerte de tu mentor y no quería interrumpir, no quiero molestar mucho.
—Bueno, sí estoy bastante dolida por esta muerte, pero ¿qué importa? y debía de saber algo por lo menos. Fuiste mi primer amor José.
—Es verdad. Pero ya la cosa está hecha, soy un viejo de carne y hueso y parece que no te está yendo bien a ti, porque estas muy diferente a como te vi la última vez. ¿Quién te está haciendo tanto daño como para estar así? ¿Crees que no me daría cuenta?
—Me conoces mejor que nadie. Eso no hay que dudarlo y si pues la muerte de Vicente me trajo bastante sorpresa, bastante dolor sobre todo. Cosas inexplicables pasaron que no puedo entender y ahora estoy sumergida en profundo dolor. ¿Qué irónico, no? No me esperaba esto. Completamos la misión, pero a costa de mi dolor. Básicamente cometí errores y ahora estoy lamentándome por ello. No sabes lo mucho que deseo ser humano en estos momentos.
—Para que desea ser humano. Tienes una bendición de vida. Tienes superfuerza, regeneración. Puedes si te lo propones hasta volar, claramente no vuelas, pero ¿Entiendes el contexto? Las enfermedades no te atacan Prácticamente tienes todo lo bueno. No como es este disparate de humano. No servimos. Pero veo que esa tristeza y el dolor te han llevado muy lejos. No dejes que esto te absorba por favor.
En ese momento empecé a sollozar y a mirar a José con dolor.
—No sabes lo mucho que estoy sufriendo ahora y hubiera deseado ser humana para acabar con mi sufrimiento, pero no puedo, no puedo. no entiendo por qué ha pasado todo esto, no entiendo. Si tan sólo encontrará una respuesta clara.
—No hay que buscarle la respuesta todo. El dolor demanda sentirse y, por lo tanto es una consecuencia de ello. Pero por más que duela, trata de salir adelante y puedes, eres una luchadora.
—José, no sirvo. Me he rendido de todo. Yo no puedo.
—No digas que te vas a rendir. Tú puedes con todo esto.
Después lo abracé fuertemente y le di un pequeño, pero tranquilo beso. Para despedirme de él. José tiene las mejores palabras para cada momento. Pero en esta circunstancia que no sé qué pensar o qué hacer. No sé nada. Lo siento, pero te fallado.
Salí de la habitación y traté de buscar a Scarlette, está, venía con Florencia. Ella me detuvo y empezó a hablar.
—Gracias por venir y gracias por el dinero que le diste a José. Nos ayudó mucho a salir adelante. No te preocupes, yo sé que fuiste su primer amor y básicamente me dejaste el camino libre para estar con él.
—¿cómo sabes? —Dije sorprendida.
—Ahora me lo contó todo y es una lástima que no pudieron estar juntos. Con esto no te quiero decir que estoy celosa o me siento amenazada por ti. No hay duda de que él me ama bastante. Me dio 3 hermosos hijos, nos ama sin igual. Pero él quería también compartir conmigo esto antes de morir. Que amo tanto a una chica que ahora, aunque no pueda estar con ella, pues serán excelentes amigos. Porque fue un amor puro y sincero y sé que lo amas. Gracias por dejarme un futuro con él. Fue increíble y aunque cuando te conocí tenía cierta rivalidad contigo, ahora veo que solamente fue pendejadas de mujeres y ahora comprendo claramente el amor incondicional que le tenías. Gracias por venir a verlo y muchas gracias por ello —Dijo sollozando de felicidad.
Me abrazo y yo le devolví el abrazo.
Todo esto es extraño pero a la vez, que bonito se siente poder entendernos.