Celos

1082 Palabras
Sé que Vicente no se esperaba para nada esto, digo ¿Quién se esperaría esto? Es tonto. Los dejo tener sexo en paz pero no evito sentirme un tanto inquieta. No debería de tener celos, pero me siento así… Que loco. Voy al barcón de la casa y miro la noche tranquila que hay. En esto, siento como la brisa va suave desde el oeste y cierro los ojos un poco. No se cuanto tiempo pasará pero me quedaré aquí un buen rato. Un lago está enfrente de la casa, a una distancia considerable. Veo que tiene un banquillo. Creo que debería de pasar un rato ahí para relajarme. Debes de aprender a controlarte. Aunque seas tu misma, ella es completamente diferente. Roezly lager es una mujer que yo desearía ser: Exitosa, madura, inteligente, muy capaz. Sin embargo, yo me avergüenzo de mi pasado y vivo dando pena. Ella ha sufrido bastante y ha salido adelante. Es una chica que simplemente tiene el potencial de ser perfecta. Oh vaya, yo no soy así. Con razón Vicente se enamoró perdidamente de ella. Claro. Estos pensamientos no hacen más que hacerme mal, mucho mal. Es un fastidio. Respiro hondo para procesar todo esto, para tranquilizar mis hormonas, para poder canalizar mi estrés y exhalo. Mientras mis manos son inquietas y se mueven para varios lados, intento mantener la calma. Estoy muy celosa, que locura. Siento unos pasos leves tras de mí, una pisada que claramente conozco a la perfección. Una pisada leve, suave y pacifica que siempre hago cuando quiero hablar un tema delicado. Me conozco bastante bien. Su mano me toca tranquilamente el hombro y siento su voz vibrar con esta. —¿Podemos hablar? —Dijo Roezly un tanto seria. —Claro, podemos. Te escucho —Dije dándole paso a que pueda hacerlo, así mismo como la miré de frente para mostrarle mi rostro fruncido. —No sé qué ha sido eso de hace un rato, pero quiero explicarte las cosas como son ¿me dejas decirte? —Dijo preocupada. —¿Qué hay que decir? —Dije irónica. —Ven, vayamos a ese lago que está cerca. Será mejor para que hablemos. —¿Dejaremos solo a Vicente? —No, esta durmiendo. Ya sabes cómo se pone después del sexo —Dijo riéndose —Vamos, ven. Asentí y le seguí el paso. Con cada pisada, solamente hacia que me diera mas ansiedad y temor lo que me diría. Creo que me porté como una estúpida hace un rato, no debí de hacer eso. Sin darme cuenta, ya estábamos cerca del banquillo que divisé hace un rato. —Siéntate —Dijo en cuanto llegamos. Me senté como me dijo y esperé sus explicaciones. Me siento tonta en este momento. Miraba la luna llena con un poco de nostalgia y en este momento, por increíble que parezca, me recordé de Ashley. A ella le gustaban este tipo de lunas. ¿Por qué pienso en Ashley en este momento? —Pues… esto es tan raro para ti como para mí. Créelo. Solo que… ambas deberíamos de entender que amamos al mismo hombre. Es algo loco pero a lo que veo es la realidad. Yo también me sentí incomoda cuando los vi teniendo sexo bastantes veces —Dijo un poco vergonzosa. —¿Cómo nos viste hacer eso? —Dije curiosa. —Veía a través de ti. Tu puedes hacer lo mismo pero aun te falta practica —Dijo sonriente —También tienes que saber esto: El momento de duelo que pasaste, todas esas veces, fueron mis pensamientos que estuvieron ahí —Dijo bajando la cabeza —Perdóname… También estaba cegada de dolor y te arrastré conmigo a ello. Espera… —¿Me estás diciendo que pase un puto infierno de dolor y eso fue por ti? —Dije alterada —¿me quieres decir eso? —Cálmate, no llegaremos a nada si te dejas llevar por las emociones —Dijo con tono fuerte y me agarró el brazo. —Okay, me calmo —Dije respirando profundo —Pero es que esto es una mierda, primero Vicente, después tu… Ambos me han hecho sufrir —Dije sollozando. —No queríamos hacerlo. Yo me he equivocado bastante. He cometido muchos errores. No creas que soy una chica perfecta. Pero he aprendido de ellos y este tiempo que pasé fugitiva, traté de convertirme en una mejor persona —Dijo mirando hacia la luna. —Oh vaya… eso no lo tenía en cuenta —Dije sorprendida. —Todo esto fue mi culpa —dijo sollozando —En primer lugar, nunca debí de aceptar ese trabajo —Dijo limpiándose las lágrimas. —¿Que hablas? —Dije sin entender. —Tenía ambiciones, quería tener mas dinero, mas prestigio. Ser destacada entre todos. A pesar de mi apariencia tranquila, era un lobo rapaz por dentro. Acepte el proyecto X supersoldie, como era una científica de renombre me consideraron, aunque casi no me lo daban porque era una mujer. Con esto, podría ser mas reconocida, nunca ignorada. Mas respetada. Vicente no sabe esto —Dijo mirando al suelo —Pero así fue. Mi avaricia a codiciar más prestigio y reconocimiento me llevo a tratar sin piedad a las personas con las que trabajaba. Fui la villana. Me complacía experimental con vida humana y no me importaba si los asesinaba. Era un moustro —Dijo llorando. La abracé y dejé que llore en mi pecho. —Todos cometemos errores, unos peores que otros. Pero creo que la vida te ha dado una segunda oportunidad —Dije alentándola —Estas aquí, enmendando tus errores, mostrando la cara… —Si, quiero enmendar el mal que he hecho. Ya pasé las consecuencias de mis actos. Todos valieron la pena, me han servido de lección. Pero quiero enmendar todo. No cometas mis errores Danna. Otro error mío fue crear la máquina del tiempo, mira que caos causé, trayéndote a ti como consecuencia, cuando deberías de estar teniendo una familia feliz ahora. —Lo entiendo —Dije pensativa —¿Qué familia feliz iba a tener? —Dije sorprendida. —Es un dato que te contaré mas tarde. Te casaste con tu verdadero amor, fue complicado, pero se pudo —Dijo. Quisiera saber más de eso. Más de mi futuro ¿que hubiera pasado si no estaría enamorada de Vicente? ¿De quién hubiera estado enamorada? ¿Qué carajos? —Bueno, esperaré a que me digas, pero ojalá me digas a tiempo. Esa información me puede servir.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR