Los Príncipes.

1139 Palabras
CAPITULO 2 LOS PRINCIPES ✯¸.•´*¨`*•✿ ✿•*`¨*`•.¸✯ EL NORTE... —Es extraño que lleves más de 20 minutos callado hermano —bromeo el príncipe Tristán. —Seguro piensa en la prostituta que amaneció en su cama anoche —comento Hades. —Se disfrutar la vida, no esperare que padre busque esposa para mí, antes quiero haber deleitado mi cuerpo con muchas mujeres —respondió atento a sus instintos. —Debo admitir que eres más astuto de lo que creen nuestros padres, sueles escabullirte del castillo desde hace un par de años, para experimentar con la clase más baja de Miracles —dijo Hades con superioridad. —Sonaste peor que el abuelo —dijo con seriedad. Causando risa en sus hermanos —. paren —alzando la mano haciendo detener los caballos de los soldados de la guardia oscura. —¿Qué haces?, no olvides que soy el comandante de estas tropas —reclamo Tristán —. No hemos venido a jugar Andrés, hemos venido en representación del rey. —Por eso debo cuidar tu trasero —bajando del caballo, mientras la fría brisa del norte hacia mover su rubia cabellera. —Regresa al caballo Andrés —ordeno Tristán con tono autoritario. Las ráfagas de viento gélido soplaba con una fuerza implacable, arrastrando copos de nieve que danzaban como mariposas blancas en el aire. El cielo de un gris plomizo, parecía aplastarse sobre el paisaje, mientras nubes pesadas se acumulaban tras el, presagiando una tormenta inminente. En el horizonte, los arboles altos y esqueléticos se erguían como sombras de un pasado distante, sus mantas cubiertas de un manto de escarcha que brillaba tenuemente bajo la escaza luz del sol. El suelo estaba cubierto por una gruesa capa de nieve, que crujía bajo los pies del príncipe, como si el propio invierno se quejara de ser perturbado. Cada respiración se convertía en susurro de vapor, evaporándose en el aire helado como un recuerdo fugaz, la sensación de frio se calaba hasta los huesos de los presentes. Las casas lejanas con techos a dos aguas cubiertos de nieve parecían refugios diminutos en medio de la vastedad helada. Las ventanas estaban empañadas y dentro, la luz titilante de las chimeneas ofreció un cálido contraste con el exterior., Pero fuera, el silencio era absoluto, interrumpido solo por el sonido del viento que aullaba sin cesar. El príncipe caminaba sigilosamente, hasta desenfundar su espada, pues se acercaba algo a gran velocidad para atacarlo, un golpe certero lanzo su cuerpo sobre la espesa nieve, mientras sus hermanos fueron arrastrados por la velocidad lanzándolos de sus caballos. El príncipe Andrés tenía un atributo único difícil de controlar y era su valentía, corrió tras la presencia de aquel ser sobrenatural que acababa de atacar la caravana real comandada por su hermano y los soldados de la guardia oscura. Aunque el príncipe no fue entrenado como sus hermanos por expertos maestros, solo descubría el poder que escondía su cuerpo, extraños sueños lo incitaban a descubrir sus dones a escondidas de su padre, siempre supo que era poderoso, pero aun así guardo silencio ante el conocimiento de que su vida estaba bendecida por un Dios. —preséntate ante mí y pelea —grito haciendo eco en la nieve. —¿Andrés estas bien? —pregunto el príncipe Tristán acercándose a gran velocidad a revisar a su hermano menor. —Se acerca nuevamente, mantente alerta —espalda con espalda ambos príncipes con espada en mano esperaban el nuevo ataque. Tristán fue arrastrado por la nieve, logrando distraer a su hermano, quien corrió para alcanzarlo a gran velocidad mientras a la distancia veía a su hermano Hades y varios de los soldados con criaturas extrañas para él. Cerro sus ojos y apretó el puño, un don que según sus sueños era muy poderoso capaz de traspasar cuerpos, sus ojos se abrieron en su totalidad negros usando ambas manos para emanar todo el poder hacia las criaturas que intentaban asesinar a su hermano Hades, mientras el sintió la presencia a sus espaldas y volteo inmediatamente tomando su cuello. —No necesitas entrenamiento, sabes cómo usar tus dones ¿Por qué? —pregunto la bruja roja. —¿Quién eres? —pregunto con los ojos aun negros y profundos. —Tu abuela —apartando su cuello de la mano de su nieto. —El rey te prohibió la creación de lobos blancos —reclamo Tristán. —Me caías mejor cuando estabas pequeño. —A mi igual —bromeo Andrés —. Se ha vuelto muy gruñón. —Pensábamos que te habías extinguido —dijo Hades guardando su espada —. Escuche que madre te corrió de Miracles porque intentaste asesinarme. —¿No me digas?, te convertiste en el típico príncipe que se cree superior a todos porque es el heredero al trono. Aprende de tu hermano que sin entrenamiento es más poderoso que tú —contesto con ironía —. ¿Qué hacen en el norte? —Hemos venido a dar un mensaje a los lores del norte en nombre de la corona —respondió Tristán. Nos hemos atrasado por tu recibimiento —caminando con dirección a los caballos. Su abuela uso la velocidad para alcanzarlo —. Dile al rey que se acerca la oscuridad nuevamente. —Eso no es cierto, mis padres ganaron la guerra en contra de la oscuridad, no los atormentare con tus mentiras. —¿Quieres que vaya a decírselo en persona? —No eres bien recibida en Miracles, no lo olvides. Caballos se acercaban a gran velocidad, mientras la bruja roja se acercó a Andrés. —Tu madre sacrifico mucho por mantenerte en este mundo, confió en que su intuición y gran corazón saben él porque, por cierto, fue por ti que me aparto de su vida —mirando a Hades —. eres el elegido no dañes el sacrificio que hicimos todos por cuidar tu cagado trasero cuando eras un bebé, para convertirte en un presumido —desapareciendo. Los caballos y estandarte eran de la casa Tiberius. —Tía —se emocionaron los tres príncipes. —Sobrinos favoritos debemos regresar a Miracles, nada de lo que vienen hacer en el norte es más importante que lo que su tía debe advertirles a los reyes. La caravana real comandada por el príncipe Tristán con su ejército oscuro, sus dos hermanos y la compañía de la casa Tiberius retomaron camino rumbo a Miracles, donde al parecer lady Alissa tenía un importante anuncio que hacer a los reyes. El mayor de los hermanos no conseguía tranquilizar su inquietud por saber si la noticia que su tía llevaba a sus padres era la misma que su abuela le había encomendado, el regreso de la oscuridad podía desatar una nueva guerra, llena de malos presagios.
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