CAPÍTULO TREINTA Y SEIS Royce salió volando por los aires, aterrizando de nuevo en el pozo, a sólo unos metros de la criatura. La multitud aplaudió. Apenas había aterrizado cuando la bestia cayó sobre él, rasguñando y arañando con furia. Royce sintió un dolor terrible por los golpes, y levantó sus manos ensangrentadas, tratando de defenderse. Royce sabía que sólo tenía momentos para sobrevivir a esto. Levantó la mano, desesperado, y agarró a la bestia por el cuello. Giró y la tiró hacia abajo, trepando sobre ella. Apretó, sosteniendo a la bestia lo suficientemente lejos como para que sus garras no lo alcanzaran. Apretó y apretó, asfixiándole la vida. Royce odiaba herir a esta bestia, aunque estuviera tratando de matarlo. Pero sabía que, si no lo hacía, su vida se acabaría. Royce aguant

