Puntualmente empezó el conferenciante, eso de entrada me gustó, no soy partidario de la falta de puntualidad que suelen tener algunos, así se creen más importantes, si hacen esperar a la gente. Interesante, bueno, algo sí, pero la verdad que esperaba más, y al final aun que era un poco aburrido, pues para cubrir el horario se empezó a repetir, como ya no quedaba mucho me dije “¡Esperare hasta el final!” Salí, claro de los primeros, pues al estar al lado de la puerta, eso era natural, pero parece ser que también alguien llevaba prisa y chocamos ―¡Perdone usted! ―le dije sin fijarme siquiera en la persona con la que había chocado. ―¡Disculpe, ha sido culpa mía! Al escuchar aquella voz, no tuve por más que girarme para mirar a ver de quién era, su sonido había retumbado dentro de mi como

