La decisión estaba tomada. No iba a llevarme nada que Héctor me hubiera dado, ni siquiera un par de zapatos. Todo lo que él representaba me hacía sentir sucia, manipulada. Abrí la bolsa que aquella mujer había dejado sobre la cama y saqué el teléfono. Solo tenía una oportunidad, un intento para salir de este lugar sin depender de él. Con los dedos temblorosos, abrí i********: y busqué: Julián Ruiz. Su perfil apareció de inmediato, una imagen de él sonriente con su perro en la playa como foto de perfil. Sin pensarlo demasiado, le envié un mensaje directo: "Julián, soy Mary. Necesito tu ayuda. Por favor, contáctame." Dejé el teléfono sobre la cama y fui al baño. Abrí la ducha y dejé que el agua fría cayera sobre mí. No iba a llorar. No ahora. Si algo había aprendido de esta situación era

