Una vez oficializada su relación, Jared y Melissa pasaban juntos todo el tiempo libre que podían. Decidió no darle importancia y apartó de su mente la extraña imagen de Jared y sus compañeros burlándose de un hombre en la cancha de baloncesto. Simplemente no podía conectar esa imagen con la misma persona que la colmaba de cumplidos y la tomaba suavemente de la mano mientras paseaban juntos por el instituto. A veces se les unía el resto del grupo y juntos iban a hacer trampolín, jugaban al baloncesto o se reunían en el centro comercial para ver una película. Pero la mayor parte del tiempo estaban los dos solos. Melissa invitó a Jared a cenar en su casa por insistencia de su madre, pero él se mostró reacio a aceptar. Cuanto más evitaba la invitación, más presionaba Narelle. —¿Nos tiene mie

