Ambos se miran, Eva está nerviosa y no sabe que hacer. Octavio la suelta y jala la silla que permanece cerrada frente a Valeria y se sienta a su lado levantando la mano al mesero que no demora en llegar. — Buena noche señor, ¿Qué se le ofrece? — Dos Whisky sin hielo y repite las bebidas de las señoritas. — Cómo ordene señor. Eva se sorprende mirando a Valeria, quien le da una señal para que se siente. Él concierto se vuelve incómodo, ya no es igual, no hay libertad para cantar, llorar o reír, la mirada de Octavio es épica al ver a las mujer gritando, llorando, sin duda no es un lugar para él, tenia otros planes para sorprenderla, pero el sorprendido es él, quien se incomoda con tanta gente expresando emociones. — Valeria tu canción…— Valeria sonríe incomoda tomando de su bebida

