Diana acunaba en sus brazos a Briana, risueña y con una mirada dulce sobre ella. En la habitación del hospital, caminaba de un lado a otro apaciblemente y arrullándola, mientras que Anne descansaba un poco y Joseph era testigo de la ternura y amor que irradiaba por su sobrina. —Amor, es tan bonita y delicada, mírala... —Susurró. Joseph se aproximó más y posó su mano sobre el hombro de Diana. —Es una ternurita. —Comentó con voz aguda y acarició la pequeña cabeza de Briana por sobre el gorrito que tenía puesto. —Cielo, ya te veré ahora peleando por tu sobrina. —Bromeó. —No lo dudes. —Admitió con humor. —Anne, ¿puedo preguntar algo? —Diana se dirigió a su cuñada. —Claro, dime... —¿Cómo se siente? Digo, sacar a un bebé por ahí. Sé la teoría, pero tu acabas de experimentar la práctica

