Jenna Lila caminaba entre Charlie y yo, sosteniendo nuestras manos mientras avanzaba dando saltitos hacia la entrada del Baile de Invierno, con una enorme sonrisa iluminándole el rostro. —¡Te ves como una princesa, Jenna! —exclamó—. Creo que va a ser la princesa más bonita del baile, papi. —Gracias, cariño, pero tú pareces una princesa de verdad con esos rizos tan lindos. Habíamos llegado tarde porque, con solo ver la coleta chueca de Lila, supe que debía intervenir y darle un peinado digno de su magnífico vestido. —Gracias por los rizitos, Jenna. ¡Me encantan! —Ambas se ven hermosas —dijo Charlie con un tono indulgente. —¡Santo cielo! —Lila se detuvo en seco frente a la puerta que conducía al salón decorado del centro comunitario—. Parece un mundo de invierno, papi. ¡Como en la can

