Joss —Joss, ¿teníamos una cita hoy? Andreina entró en la recepción, luciendo espectacular con un vestido n***o ceñido al cuerpo, tacones rojos como bombero y labios a juego. Me levanté de la silla, ignorando mi propio atuendo, que no era más que unos jeans y un intento a medias de verme femenina con un suéter rosa suave que, estaba bastante segura, hacía que mi piel pálida pareciera muerta. —No, pero mi última hora del día es mi tiempo libre y quería pasar a hablar contigo —dije. —Uh oh, conozco ese tono, y sé que no me va a gustar. Vamos, dime qué pasa —Andreina giró sobre sus talones y se deslizó por el pasillo hasta desaparecer en su oficina, justo delante de mí. —No pasa nada, pero he cambiado de opinión sobre mi búsqueda del amor y todo eso —podría haber sonado más segura, pero

