Tocaron el timbre, la señorita Saravia se puso rápidamente de pie para ir a abrir la puerta, mientras tanto Fabián se levantaba lentamente con una decepción inexplicable, sus rostros habían estado tan cerca, él se encontraba decidió en probar sus labios, pero la persona que llego en ese momento había terminado con la magia que se había formado entre ellos dos. Cuando por fin estuvo de pie tomo asiento en el sofá, pensó en que era muy pronto para que la comida hubiera llegado, y no se podía imaginar quien podría visitar a la señorita Saravia a esas horas. —Señor, se acuerda del señor Máximo Montiel. —¡Buenas noches señor Montesinos! —dijo Máximo mientras estiraba su brazo para saludar. Fabián no lo podía creer, la persona que había evitado que él y la señorita Saravia se dieran su primer

