POV Aria El olor a antiséptico y medicamentos me quemaba las fosas nasales y el pitido constante de alguna máquina molesta me sacaba de mis casillas. Sentía la calidez, ahora ya conocida por mí, extenderse desde mí mano hacia todo mí cuerpo. Abrí mis ojos, que aún se sentían pesados, y ahí estaba él. Tomando mí mano y su cabeza apoyada en la camilla de hospital donde me encontraba acostada. Como si fuese algo automático, abrió sus ojos para toparse con los míos y vi el alivio asentarse en su rostro. Entonces lo recordé todo. Los mareos, la pesadez de mí cuerpo, la lentitud y la perra de Lyra golpeándome con ganas de matarme. - Por fin te has despertado - murmuró Ivar, levantándose de su incómodo asiento para darme un beso en la frente, algo sumamente inocente pero que enviaba miles de

