La estaba besando. Él la estaba besando justo enfrente de mí, con sus manos en la pequeña cintura de ella, sus ojos cerrados y sus labios moviéndose con pasión sobre los de ellas. Y me dolía, podía sentir como me dolía mirarlos. No quería ver como Eric la besaba, ni como le susurraba que la amaba enfrente de mí, no quería verlos en absoluto. Todo estaba dando vueltas, absolutamente todo, y creo que los minutos pasaban cada vez más rápidos. No lograba conectar mi cerebro con mis piernas, y cuando lo hice empecé a caminar, alejándome de aquella escena. Pero entonces su mano tomó con fuerza mi blusa blanca, arrugándola sobre su puño. Nuestros ojos se conectaron, y Mikaela seguía pegada a su torso, besándole en cuello, sonriente y feliz. Me dolía mucho. - Eres mía. - dijo entonces, con voz

