Capítulo 14 — jóvenes y bellas Narrador: Janina, abrumada por lo sucedido en la fiesta y luego en el departamento, pasó toda la noche llorando de una manera desconsolada. Sebastián se levantó en medio de la noche para llegar hasta la cocina y hacerse de un vaso con agua, pero al pasar por la puerta del dormitorio de su esposa, la escuchó llorar. Su primer impulso es abrir la puerta para preguntarle que le sucede, pero al pensar que, seguramente fuera él el responsable de su llanto, simplemente apoyó su mano y su frente a la puerta —Perdona, perdóname Janina, no quise causarte ningún daño —murmuró y luego de unos minutos volvió a internarse en su propio dormitorio. Al día siguiente, Janina se levantó y se encuentró en la cocina con Sebastián quien ya está desayunando —Buenos días —le s

