Capítulo 10 — la primera de muchas batallas Narrador: En el vestíbulo, Sebastián, miraba continuamente su reloj de pulsera pues estaba impaciente esperando que Janina apareciera. Cuando la vio bajar del ascensor con un conjunto deportivo y zapatillas, quedó desconcertado —No te has cambiado aún Janina —dijo algo enfadado —se nos hace tarde —No, que va, llegaremos en hora, ya estoy lista —¿Me quieres decir que ese será tu atuendo? —la miró de arriba abajo Janina, desafiante, asiente sin responder. La expresión de Sebastián se torna severa y, sin mediar más palabra, la toma de un brazo y la conduce bruscamente al ascensor y luego al dormitorio, sin soltarla ni por un segundo. Cuando entran en la habitación con firmeza la arroja en la cama. —Sebastián… —rezonga al rebotar sobre el colc

