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1520 Palabras

Mis manos tienen vida propia y se deslizan por debajo del saco del doctor Reginald para poder abrazarlo con fuerza por la espalda. Recargo mi cabeza contra su duro pecho, el cual es casi tan fornido como era el de Rey. Escucho su corazón latir en silencio con los ojos cerrados mientras que las manos de este hombre me acarician el cabello y mi espalda con delicadeza. "Eres tan extraordinariamente delicada y frágil Elizabeth." "Y aún así, eres tan fuerte, tan decidida, tan poderosa..." Abro los ojos y puedo ver casi la misma escena frente a mi. Iris también esta abrazando al doctor Stone como si fueran una necesidad primaria para nosotras. Algo en estos hombres nos atrae irremediablemente y con demasiada fuerza. "Eres única Elizabeth." "Una preciosa, rara y única gema." Aparto los

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