No puedo Aparentar Ser la Màs Fuerte

1608 Palabras
De la nada mi tripa empieza a rugir. Ay no qué vergüenza agacho la cabeza a la vez que sonrío apenada. —Cheli— ella menciona con tristeza— ¿Qué está pasando? Frunzo los labios, me da tanta pena que la vecina sepa esto, pero a quien más le cuento mi tía bella esta lejísimos…. Claro mi tía Bella ella podría ayudarme siempre me ha dicho que cuando tenga problemas la busque pero no lo sé, no quiero dar problemas, ella no es rica pero tampoco está en la situación que yo estoy ahora más bien ella es rica a lado mío. — ¿Cheli? ¿Estás bien? —Ah, si —digo apenada. —Ven recién hice la comida ¿Qué tal si comes un poco? —me toma del brazo y me lleva hacia la cocina. Ella deja un plato frente a mí, pone unos utensilios y después sirve un poco de agua en un vaso, jamás olvidare la hospitalidad de mi vecina es más creo que la extrañare es tan buena. —Ahora si ¿Me platicas? —toma asiento. —Me da pena pero se lo voy a contar, esta mañana me agarre con una compañera de trabajo y peor aún esa misma compañera me rompió los lentes y también hizo que me echaran —le cuento con preocupación. — ¿Qué? ¿Y quién es esa tipa? Dime su nombre y ahorita mismo le doy una arrastrada —se escucha como mueve la silla. Alcanzo a tomarla del brazo y la jalo para que tome asiento. —No tiene caso, la gerente de recursos humanos le cree más ella, vecina me quede sin dinero para mis lentes, para la renta y hasta para comer—digo con tristeza. —Ay mi Cheli, eres una mujer muy inteligente estoy segura de que te abrirás camino hacia el éxito solo ten paciencia, mira yo te puedo dar de comer las veces que quieras, mi comida no es muy elegante pero es llenadora y deliciosa, el asilo te lo debo aunque si quieres puedes dormir en el suelo ya sabes que tengo mucha gente viviendo aquí, del dinero ay si te quedo mal —suena apenada. —No te preocupes vecina créeme que con este plato de comida te has ganado mi respeto además de tu intención de ayudarme —le sonrio. —Entonces ¿Qué harás? —Iré a buscar a mi tía Bella ella me ayudara tengo que hacerlo, no tengo de otra, me queda solo dos días de alquiler y no tengo para pagar además de que mis lentes salen más caros que el boleto de camión, menos mal que tengo un guardadito ahí, no es mucho pero me alcanzara para el boleto, lo bueno que la universidad también tiene campus por allá asì que pediré mi cambio, falta un mes para entrar a clases. —Muy bien mi cheli pues a seguir adelante y a seguir comiendo que se enfría —palmea mi espalda. Le sonrio un poco luego tomo el utensilio y prosigo a comer, es verdad su comida es deliciosa es por eso que la contratan para los banquetes de las fiestas de la vecindad las cuales están muy buenas, creo que es algo que voy a extrañar de este lugar en donde crecí con mi madre. Extrañare correr por esas escaleras, subir, bajar y hasta caerme de ellas, sonrio hacia mis adentros y ni hablar de la hospitalidad de mi vecina y de todas las que un día me ayudaron hasta para comprar medicamento de mi madre además de mi tía Isabela a la que le digo Bella ella es la única hermana por parte de mi madre menos mal porque de parte de mi padre no tengo nada ni siquiera su apoyo moral el mismo que cada que lo veía me decía que es lo único que me podría dar pero ni eso. En fin debo despedirme ahora de este lugar ya que no me queda de otra, sé que algún día quería salir de aquí pero no ahora y más con mi vida casi cayéndose a pedazos. Si mi madre estuviera viva le daría vergüenza tener una hija tan desastrosa como yo. Días después… Bueno la hora de despedida término, después de llorar y de reírnos por todos los chistes de la vecina es hora de irme. Muevo mis pasos hacia afuera, y aunque veo borroso volteo hacia atrás y digo adiós. Después de eso subo al taxi que la vecina ha llamado digo no podía irme en camión eso hubiera sido un desastre. El chofer sube las maletas después sube al coche. — ¿A la terminal? —cuestiona. —Si por favor—respondo con amabilidad. El taxi avanza hacia la terminal. En casa de mi tía Bella… Según yo aquí es, entrecierro mis ojos para ver, entro con cuidado de que no me sorprenda algún cachorro, llego a la puerta y toco un par de veces hasta que ella abre. —Mi niña—menciona sonriendo mientras me abraza. —Tía Bella—también la abrazo con fuerza. — ¿Bella? ¿De dónde? Jamás te cansaras de llamarme asì ¿Cierto? Ven vamos —me ayuda con las maletas—Recién he terminado de hacer la cena ¿Qué tal si me acompañas? Así no ceno sola como siempre. Es verdad mi tía jamás tuvo hijos por eso es que me quiere como si fuera su hija. Mi tía se pone de pie y sirve la comida, sin hacer preguntas ambas comemos la verdad es que tengo mucha hambre debe ser por los nervios digo la vecina desde que se enteró de que no tenía ningún quinto partido a la mitad durante estos días me llevo de comer hasta mi cuarto de renta. Aun asì tengo mucha hambre. En fin ambas comemos hasta terminar asì que trato de levantar mi plato sin embargo mi tía quita mis manos y los lleva ella. —Deja ahí sobrina, ven y cuéntame ¿A qué se debe tu visita? Ven vamos a la sala. —Bueno esto es más que una visita tía—camino hacia la sala sin embargo algo se me atraviesa y tropiezo. Agarrada del sillón me reincorporo y sonrio apenada. —Celia ¿Y tus lentes? —cuestiona con preocupación. Y aquí vamos a contar la misma historia, solo que esta vez sí termine llorando, porque a pesar de hacerme la fuerte con todo mundo, con mi tía no puedo por eso es que vine hasta acá porque necesito ayuda. Juro que si mi tía me acepta en esta casa, hare lo que sea para no ser una carga si no al contrario ser un alivio para ella. Sollozo intentando apretar mis labios, no puedo parar de llorar es cuando mi tía me abraza con fuerza. —No llores mi niña no estás sola, aquí está tu tía bella para ayudarte siempre te he dicho que está vieja casa siempre estará para ti, además es donde no te faltara amor que bueno que te viniste asì no estarás sola por allá—me sigue abrazando—No tengo idea de cómo pudiste soportar todo eso sola aunque eres una guerrera como todas las Yam es decir tu mama y yo, como sea mañana mismo iremos a comprar unos lentes urgentes y no acepto un “No” —Está bien tía pero juro que en cuanto tenga trabajo te lo devolveré —le sonrio. —Hablando de trabajo aquí a cinco cuadras ahí una cafetería, estoy segura de que contrataran a una chica dulce y linda como tú, además de que la dueña es mi amiga. ¿Bonita? Si claro con estos trapos que me cargo suelta de todos lados y ni hablar de que no tengo estilo ni porte. — ¿Y que esperamos? vamos ahora mismo —menciono entusiasmada. —No mi Reyna primero te acomodas y luego tus lentes y al último el trabajo. —Y la universidad tía, puedes creer que quede con beca completa —sonrio. —No esperaba menos de ti eres buena para la escuela—me abraza y me encamina hacia la recamara de huéspedes. Hemos llegado al cuarto, el cual es grande veo un poco pero lo bueno de esto es que en la sombra veo mucho mejor que en la obscuridad o en el sol. Camino hacia la cama donde me siento y salto sentada, sí que es cómoda incluso más que la de la vecindad. Mi tía empieza a explicarme donde está todo para que asì pueda acomodar mi ropa bueno la poca que he traído como dije no tengo estilo asì que solo me visto con jeans y suéteres ah y faldas largas. Creo que lo único bonito en mi es mi cabello bueno es lo que me han dicho. Mi tía me permanece ayudando a arreglar todo creo que ella es la más feliz de que este aquí, eso lo sé porque no se ha cansado de repetirme que ya no comerá sola. Es verdad comer sola es terrible aunque cuando te enfermas es peor, no hay nadie a tu lado y tienes que arreglártelas como puedas aunque debo aceptar que la soledad no es tan mala como la pintan también puedes andar en calzones, cantar a todo pulmón o trasnochar aunque todo eso lo puedo hacer aquí digo mi tía bella es la mejor. —Muy bien Celia ahora a dormir, esos ojitos color café están cansados, mañana temprano iremos a la óptica, a dormir —termina de decir para luego darme un beso en la cabeza.
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