Jon sumía su vista hacia los árboles que estaban a un costado, los mismos de varios que hacían que pequeñas hojas de un tono rosa pálido volaran a nuestro derredor. Me parecía sorprendente ver como esos árboles eran despojados de sus cogollos por la fuerza del viento. Jon no nos ponía atención, sus ojos parecían ver algo que yo no podía. —Temes no volver a verlo, ¿verdad? Me volví a él apenada. —Bueno, yo…—Cerré los ojos tomando impulso para ser sincera, los abrí sintiéndome aún muy acongojada. —Es que ya no recuerdo cómo era mi vida antes de conocerlo, ni siquiera le encuentro sentido a volver. Quieren proponerme como Reina ante un pueblo que no es mío, ni siquiera sé dónde limita o donde empiezan los territorios. Me afecta la opinión pública y siempre me he aburrido con las cosas

