Badra al notar la presencia de su cuñado en el palacio se sintió sobresaltada. La visita de Rahez no indicaba nada bueno, era muy frívolo y lo único que deseaba era apoderarse del trono de su difunto esposo. Desde que supo que su hermano había muerto Badra escucho varios rumores que planeaba quedarse con el trono ya que su sobrino no poseía la sabiduría para gobernar. Pero a decir verdad la reina pensaba que no era eso lo que estaba afectando a su hijo, sino más bien la ausencia de esa muchacha que había echado del palacio. Al parecer el distanciamiento de esa joven había dejado al príncipe mal. Badra se sintió mal por lo que había hecho y más aún el haberse enterado de la situación de la princesa Amira. La reina se llenó de ira al verse burlada por esa mujer, ella era la verdadera farsan

