DISTINTOS DESTINOS. CAPÍTULO 20. Dana se tambaleó con una expresión de ira en sus ojos. Sam se acercó a ella con una expresión dura. —Dana, ¿es cierto eso? Ella no respondió de inmediato, empezó a parpadear con rapidez como si intentara buscar una respuesta. —Yo... —las palabras no le salieron. —Entonces, todo este tiempo... —Sam sacudió la cabeza como si no pudiera creer lo que estaba escuchando—. Todo este tiempo has estado mintiendo. —¡Esa maldita perra miente! —gritó llevándose las manos al rostro— Yo... no quería que las cosas salieran así… Me asesinó con la mirada. —Esto no se queda así, te juro maldita hija de puta que esto lo vas a pagar muy caro. Vas a llorar lágrimas de sangre. Me mantuve firme observando como la fachada de Dana se desmoronaba. Aunque esas palabras

