—Perfecto, será una tarde de arrunchis y películas, excelente plan, me encanta. Me miró como solía hacerlo; como si en el mundo sólo existiera yo. Me llevó hasta su pecho y me envolvió en sus brazos, entonces escuché los latidos de su corazón. Cerré los ojos, cortando el flujo de mis lágrimas que amenazaban con salir y repetí en silencio; aguanta corazón, por favor danos tiempo, mucho tiempo. Sus hermosos ojos se iluminaron. —Mi estrellita, es una excelente idea. Elegimos una película, me acomodé en sus brazos, a veces su mirada se perdía y sus bellos ojos se nublaban. Quería saber qué se pasaba por su cabeza, yo quería acabar con esa tormenta, un asqueroso nudo se formó en mi garganta. Me bajé de la cama con la excusa de ir por un vaso de agua, él asintió con una sonrisa. Cuando

