Me dio un beso lleno de rabia y mezclado con el sabor del agua con lavandina, lo cual se volvió el beso más loco de mi vida. ... Regresamos a casa juntos, ya tarde, por culpa de nuestra guerrilla, y a pesar de que ambos sintiéramos un tanto de disgusto por la situación en la que nos encontramos, volvimos abrazados. Nos separamos al subir al elevador, ella bajó como de costumbre un piso antes y me sonrió antes de ver como las puertas se cerraban. Al entrar en el apartamento me recibió una chancla voladora, apenas tuve la capacidad para esquivarla y mi madre allí se encuentra. Sentada en su sofá de un cuerpo favorito, con una mascarilla verde que la hace ver como un alien y un pepinillo en una de sus manos que se quitó al sentir el sonido de la puerta. Uno de sus pies con manicura perfec

