21 Me despierto con el estruendo electrónico de mi reloj de alarma. Poco a poco abro los ojos y me estiro. Mi almohada está húmeda contra mi mejilla. Ese fue un paisaje onírico infernal. ¿Cómo puedo siquiera empezar a hablar con mamá sobre esto? Mi mochila está apoyada contra la pared de mi habitación. La miro por un momento. Esta charla debe esperar hasta después de la escuela, por el bien de ambas. Respiro hondo, me pongo una sudadera y camino hacia la cocina. Mamá está sentada en la mesa con una taza de café humeante en las manos. Su boca es una delgada línea. Me olvidé. Estoy en serios problemas. “Buenos días.” Corro a través de la habitación y pretendo estar muy interesada en el armario en la pared opuesta. Las uñas de mamá tocan su taza de porcelana. ”¿Qué te pasó anoche? Será m

