Hasta el fondo y en una especie de tarima muy elegante, estaba la mesa de honor. En ella la mayoría de los profesores y personas líderes en el instituto como el encargado del restaurante. Todos sentados en línea con sus trajes típicos de China y mirando hacia enfrente observando el espectáculo y por supuesto a los alumnos. Conforme los lugares se acercaban al centro en la mesa de honor avanzaba la jerarquía y responsabilidad en el instituto. Hasta llegar al asiento del centro donde estaba la persona más atractiva de la reunión. Alguien que se la pasaba encerrado casi siempre en su oficina y que solo aparecía en reuniones o situaciones importantes como la de ese momento. El gran maestro chef de esa época, Emilio Meza. Un hombre muy interesante que había viajado por todo el mundo aprendiendo

