Jia Mi cuerpo tibio tiembla al sentir la fría brisa de invierno que entra por la ventana. Me muevo en la cama buscando la piel caliente que me ha protegido por la noche, sin embargo no está, haciendo que abra los ojos por completo. Me paró buscando a Eduard, pero no lo veo por ninguna parte, hasta que observo la pequeña nota que está sobre la mesa. "No te preocupes, regresaré pronto" Una traviesa sonrisa se escapa de mi boca recordando todo lo que paso la noche anterior. —Que vergüenza. —Mis mejillas se tiñen de rojo—. ¿Me desmayé?... soy todo un caso. Me asomó por la ventana notando que la tormenta ha terminado, aun así una pequeña capa de nieve permanece ahí. Tapo mi desnudez con la manta sobre la cama y salgo a recibir los tenues rayos del sol que caen sobre el bosque y la cabaña

