No hay nada más delicioso que despertar desnuda y abrasada con Amir, es de madrugada mi marido está completamente dormido, a cambio yo a pesar de que me siento segura en los brazos de mi esposo, un dolor muy fuerte en el pecho aparece, tengo un poco de miedo por la reacción que tome Bezalet, cuando le cuente mi decisión. Me levanto de la cama sin despertar a Amir que duerme pacíficamente, tomo la bata que está en el suelo, me lo coloco junto con el albornoz, miro la hora en mi nuevo móvil, son las cinco y media de la mañana, pronto saldrá el sol en todo su esplendor, me acerco al balcón y me recuesto en las barandillas. Miro el hermoso cielo que poco a poco va tornándose color naranjado rojizo, suelto un suspiro, cierro mis ojos, y como flash empiezo a recordar ciertas partes de mi vida.

