Trato de abrir mis ojos poco a poco, mis parpados pesan, mis oídos rechinan por el pintoneo de un aparato ruidoso, no logro ver a la perfección, mi vista esta nublada, mi garganta está seca, trato de moverme pero no puedo, parpadeo varias veces hasta que logro adaptarme a la luz. Estoy en un cuarto… como parece es un hospital, y lo confirmo por las paredes blancas, aquel fastidiosos aparatos chillones, y aquel horrible olor a medicamento, poso con cuidado mi mano en mi abulta... -Mis bebes- mi voz sale ronca y seca, paso mi mano palida por mi viente pero “no tengo mi enorme panza” solo siento un dolor punzante en la parte baja de mi abdomen, gruño. Me empiezo a quitar las vías que están conectadas en mi mano, odio los hospitales clínicas todo lo que tenga que ver con doctores y medicinas

