Capítulo 6.

1276 Palabras
Me sentía demasiado humillada por lo que acababa de suceder en el baño con Evan, no entiendo porque ponía la estúpida excusa de que no podía si se notaba que tenía las mismas ganas que yo. Salí del baño molesta, pero decidí que esto no arruinaría mi noche y no me iba a quedar con las ganas de que sucediera algo. Así que me incorporé nuevamente a la pista dando todo de mí, al minuto se me acercó a un chico bastante atractivo, lo cual me es suficiente. Comencé a bailarle para provocarlo y esto dio resultados inmediatos, Sus manos rodearon mi cintura y comenzaron a bajar lentamente hasta mi trasero, una vez ahí lo agarró con fuerza y me pegó a su bulto, este se sentía bastante duro. El chico estaba algo bebido pero aún se mantenía estable. Me tomó de la mano y nuevamente me dirigía a los baños, pero esta vez con alguien diferente. Estoy segura de que Evan nos debe haber visto, y la idea me sacó una sonrisa de venganza. Tú te lo pierdes. El chico cerró la puerta y me pegó a la pared para besarme, yo solo me dejaba llevar, necesitaba sacarme de la cabeza a Evan. Pero era difícil, definitivamente este chico no besa como él, los labios de Evan eran tan dulces y suaves que no quería soltarlos. Que mierda estoy pensando, concéntrate. El chico bajo su mano hasta mi intimidad y comenzó a acariciar mi zona, me encontraba bastante mojada y él lo notó. Copié sus movimientos y mis manos bajaron a su m*****o para realizar suaves movimientos. Luego sus manos subieron hasta mis pechos, comenzó acariciando mis pezones para después tirar de estos y lamerlos con fuerza. El chico corrió mi braga e introdujo sus dedos con facilidad, mi espalda se retorcía en la pared de placer. Sacó su bulto y seguidamente un preservativo de su bolsillo, una vez listo me tomó por las piernas para introducirlo dentro de mí, una sensación eléctrica recorrió todo mi cuerpo, esto es todo lo que necesito sentir. Sus embestidas eran rápidas y fuertes haciéndome gemir de placer, el chico me miraba con mucho deseo y eso me prendía aún más. Me bajó para luego colocarme a espaldas de el, tomó con fuerza mi trasero para luego nalguearlo. Volvió a introducir su m*****o mientras sus manos estaban sujetas a mis caderas, minuto después estallé en un orgasmo junto con él.  El chico me soltó, acomodé mi braga y vestido, luego fui hasta el espejo para arreglar un poco mi cabello. Él se subió sus pantalones y salió del baño. Adiós chico que no sé su nombre y tampoco me interesa saberlo. A los minutos salí del baño y ya quería irme a casa, me acerqué a los chicos y nos fuimos juntos hasta el estacionamiento, Kevin había bebido, pero prometió manejar con cuidado y que según él no se encontraba tan ebrio, a estas alturas ya me daba igual. Por suerte en el camino no había casi ningún otro vehículo. Una vez en casa subí hasta mi habitación para quitarme todo el maquillaje, colocarme mi pijama y lavarme los dientes. Me lancé sobre mi cama y revisé mi celular, sin saber lo que hacía entre nuevamente al perfil de Evan para ver como boba sus fotos nuevamente, iba a salirme, pero pasé a apretar un like. Mierda. Lo quité rápidamente y lancé el celular lejos, no quería saber nada más. (...) Los días pasaron rápidos y sin ninguna novedad, no había vuelto a ver a Evan y tampoco quería hacerlo, me sentía demasiado tonta y no sabía porque actuaba de esa manera con él, ni siquiera debería importarme. Ya el domingo volvía a trabajar, decidí colocarme una camiseta rosa y mis leggins cómodos. Cuando llegué había muy pocas personas ya que era bastante temprano aún, me dirigí a la sala para guardar mis cosas en el casillero y nuevamente se encontraba Max sentado. Al sentir mis pasos dirigió rápidamente su mirada hacía mí y una sonrisa escapó de sus labios. -Buenos días fresita - su tono arrogante me fastidiaba un poco - -¿Fresita? - pregunté confundida- -Por tu camiseta rosita - río- -Como digas -le dije desinteresada- -¿Por qué tanta mala onda fresita? -se levantó y comenzó a acercarse- Rodee los ojos por su apodo -Simplemente no estoy interesada en hablar. -Bien, entonces no hablemos. De un segundo a otro sus manos estaban en mi cintura y sus labios se estamparon con los míos, me quedé congelada en mi lugar porque definitivamente eso no me lo esperaba para nada. Y este chico que se cree. Lo separé de mi empujándolo con mis manos. -¿Qué mierda te pasa? -le pregunté molesta- -Dijiste que no querías hablar -dijo con su tono divertido- -Idiota. Cerré mi casillero con fuerza y fui hasta mi puesto de trabajo. Debo admitir que su beso no se sintió nada mal, además de que es un chico muy atractivo, pero idiota y arrogante. Toda la jornada estuvo lanzándome miradas pícaras y sonriéndome de oreja a oreja, yo solo lo ignoraba lo más que podía. A la hora de almuerzo me senté para comer la ensalada que había traído, me encontraba junto a dos compañeras Lily y Sam, y como no, Max. -Y dinos, Max, ¿A qué chica encuentras atractiva de aquí? -preguntó Sam coqueta. Max río -Amanda -dijo mirándome fijamente- Su respuesta no me sorprendió, solo lo fulminé con la mirada, pero no dije nada. Las chicas me miraron celos y no preguntaron nada más. Creo que a todas nos gusta Max. ¿Nos? Cuando me quedaban unos quince minutos para por fin irme a casa, sucedió lo que menos quería en este momento. Pero ahí estaba de pie frente a mí, con su cabello perfecto y su rostro adorable, pero no estaba solo. La chica del otro día estaba junto a él con una gran sonrisa. Evan se quedó sorprendido al verme y no dijo nada. Los nervios se apoderaron de mí. -Quiero llevar esto -dijo la chica entregándome unos productos de baño- -Enseguida -le sonreí falsamente- Ella pagó y le entregué la boleta y su bolsa de mala gana.  -Muchas gracias -sonrío y se dio la vuelta para irse- Evan se quedó ahí unos segundos más observándome y luego se marchó sin decirme nada. ¿Por qué es así? ¿Y por qué cada vez que lo veo me pongo así? Lo odio por hacerme sentir cosas que no me gustan y no quiero. Ni siquiera fue capaz de saludarme. Idiota. Después de quedarme unos minutos aún sorprendida y confundida por su presencia, me retiré de mi puesto al ser la hora de salida. Por fin.  Una vez en casa saludé a mis padres y me cambié por algo más cómodo y fresco. Bajé para ver una película con ellos y poder aprovechar el tiempo juntos porque durante la semana los veo muy poco. Estuvimos comiendo cabritas y viendo comedias de Netflix todo lo que restaba de la tarde, ya de noche subí para por fin acostarme. Me puse a leer 50 sombras de grey, ya estaba por finalizar el libro, de vez en cuando me gusta leer un poco antes de dormirme. Necesito un Christian Grey en mi vida. El sonido de un mensaje interrumpió mis pensamientos. Kevin. -Mañana hay un partido de fútbol en la universidad, todos asisten. ¿Te apuntas? Le respondí dando mi aprobación. La verdad no tenia nada que hacer mañana y aunque no fuera muy fan del fútbol me llamaba la atención ir.  Nuevamente Evan me invadió. ¿Irá también él? 
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