Sebastián tomó a Charlotte en sus brazos, ella jadeaba y podía verla un poco sudorosa. La llevaron a la salida, e Isabella, que ya se encontraba bañada, se asustó al ver a su mamá en tal estado. —Mamita —su ceño se frunció y la preocupación se apoderó de su pequeño rostro —. ¿Estás bien? —No te preocupes, cariño. Es probable que tu hermano nazca dentro de poco —ella le habló con tono maternal tratando de calmarla —. Vamos al hospital para que me revise el doctor. Isabella miró cómo se llevaron a Charlotte, y se le podía notar preocupada. En cierto punto miré a una esquina de la habitación y ahí se encontraba una maleta. —¡No se llevaron las cosas! —le grité a Adrián y él me miró —. ¡Tenemos que ir a dejarlas! —Tía Mariana —Isabella me tomó de la punta de la blusa —¿Puedes llevarme? No

