Ella respiró profundamente, tanto Adrián como Stephen se pusieron a su lado y la vieron con total preocupación, puesto que se mostraba pálida por completo. —No se preocupen, fue una patada justo en mi vejiga y la otra en las costillas —ella sonrió y respiró profundamente —. Ahora entiendo a Charlotte cuando se ponía pálida y sudorosa. —Menos mal —Adrián respiró con tranquilidad —. Todavía falta tiempo para que las gemelas nazcan, apenas tenemos las cosas que van a utilizar y ni siquiera hemos hecho tu maleta para decir que estamos más que preparados por si acaso viene un parto. —Pues deberían ponerse en eso —la voz de Charlotte resonó e hizo su entrada mientras cargaba a Aarón —. Mi comadre no puede estar sin una sola bata para cuando dé a luz. —Hola, Charlotte —Mariana se levantó y ex

