Y fue en ese instante que algo dentro de mí despertó. No, no podía hacer esto. No cuando mi cabeza y mi corazón estaban en completo caos. No cuando había un hombre de ojos gélidos, pero con gestos tan cálidos, que estaba comenzando a desarmar todas mis defensas. No cuando Nicolás aún estaba esperando mi respuesta. Me aparté, llevando una mano a mis labios, todavía temblorosa. —Leonard, espera… Su expresión cambió en un instante. El aire en la habitación se volvió pesado. Tenso. —¿Qué sucede? Pensé que realmente querías estar conmigo y todo el asunto. —Me has tomado por sorpresa, en serio que no tenía idea de que el asunto tan urgente era este. Espero que puedas comprenderlo. —Sofía, te voy a hacer una pregunta y espero que la puedas responder en este momento. ¿Acaso hay alguien m

